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Sandra, la hija de Amancio Ortega, demanda a su gestor por apropiación indebida, falsedad documental y administración desleal

Es la mujer más rica de España y la cuarta persona, por detrás de su propio padre, Amancio Ortega, de Juan Roig (Mercadona) y Rafael del Pino (Ferrovial), y precisamente esa fortuna (cercana a los 7.000 millones de euros) acaba de darle un gran disgusto. Sandra Ortega ha presentado dos demandas contra José Leyte, el que ha sido gestor de su patrimonio durante más de 20 años.

Sandra, hija de Amancio y su primera esposa, Rosalía Mera, ha presentado ante la Justicia dos querellas por apropiación indebida, falsedad documental y administración desleal. Según ElDiario.es, ambas querellas han sido admitidas a trámite, por lo que la heredera de Inditex y Leyte se verán las caras en los tribunales muy pronto.

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Leyte es licenciado en Derecho y diplomado en Económicas por el ICADE. Actuó como jefe para Galicia y Asturias de Deutsche Bank, la escisión de banca privada de Caixa Galicia, antes de convertirse en el hombre de máxima confianza de Mera y Ortega. Fue el responsable de Rosp Corunna, la empresa que canalizaba las inversiones de Mera, así como director general de todas las subsidiarias del grupo, consejero en Breixo, la sociedad de inversiones libres de Ortega; en Soandres, su sicav; en Ferrado, la sociedad inmobiliaria del holding; en la farmacéutica PharmaMar, de la que Rosp posee el 5%; y en Room Mate, de Kike Sarasola, de la que la empresa de Rosalía Mera tiene el 30%.

Los problemas comenzaron el pasado mes de diciembre, cuando Sandra lo destituyó de sus cargos por una "pérdida de confianza" en su figura. Entonces, la hija de Amancio Ortega solicitó un informe a la consultora KPMG, quien habría recopilado las pruebas suficientes para acusarlo y demandarlo por estafa.

Leyte se ha mostrado muy sorprendido y decepcionado por lo sucedido: "Estoy muy triste. Yo fui el primer empleado. He hecho todo lo que se ha hecho en esa oficina y he trabajado codo con codo. Aunque la querella quede en nada, es un mal trago", ha dicho. Afirma que está tranquilo porque no ha hecho "nada irregular". Además, él ya mantenía su propia batalla con Sandra por el finiquito: ella quiere pagarle como directivo (7 días por un máximo de seis meses trabajados) mientras que él solicita que se haga como si fuera un trabajador normal (20 días por año trabajado, y son más de 20 años).

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