Actualidad

Esther Doña y Jeannine Girod, primera y cuarta esposa de Carlos Falcó, cara a cara en su funeral

Como no podía ser menos, en la misa funeral por Carlos Falcó, el primer encuentro público entre su viuda, Esther Doña, y los cinco hijos del aristócrata fue una demostración de educación y buenas maneras, pero sin demostraciones de duelo o afecto. A la iglesia de San Francisco el Grande llegaron los primeros el hijo mayor del marqués, Manolo, su esposa Amparo Corsini y sus hijos. Le siguieron su hermana Xandra con dos de sus hijas y más tarde Tamara Falcó, acompañada por un amigo de la familia, y algo rezagado, su novio Íñigo Onieva. Duarte y Aldara Falcó de la Cierva, los hijos menores, pasaron casi desapercibidos. La aparición de Esther Doña, acompañada de sus hermanos, fue la de una celebridad acostumbrada a posar en el photocall.

Carmen Lomana esperó paciente la llegada de Doña para saludarla en público y atraer a las cámaras con su abrazo. Doña vestía un sencillo modelo negro a la altura de la rodilla, medias negras y un bolso de Chanel y se detuvo ante los fotógrafos y reporteros que cubrían el acto a la puerta de la basílica, a los que enumeró las virtudes de su marido, al que nunca deja de recordar, como viene repitiendo en los últimos días.

En la primera fila del templo, Esther Doña ocupó su sitio junto a Xandra Falcó y el resto de los hijos, con los que en los años que estuvo junto al marqués no consiguió que aparecieran con ella en una foto, excepto Duarte, que vivió un tiempo con su padre y Esther en El Rincón y se dejó ver con ellos en una celebración navideña. Pocos meses después, Duarte y su hermana Aldara rompieron la relación con la esposa de su padre y nunca más volvieron a la residencia familiar.

Cuatro esposas tuvo el marqués, pero solo dos asistieron a la misa en su recuerdo. La última Esther Doña, y la primera Jeannine Girod, madre de sus hijos Xandra y Manolo. Las dos hablaron a la puerta de la basílica de las grandes cualidades del que fuera su marido, pero es mérito de Jeannine recordar en público lo mejor de quien fue el padre de sus dos hijos y olvidar que Carlos Falcó le quitó la custodia de los niños, cuando se rompió su matrimonio. Ni Fátima de la Cierva, su tercera esposa, ni Isabel Preysler, la segunda, consideraron adecuada su presencia en la misa. En cambio lo hicieron Teresa de la Cierva, su cuñada, acompañada de su madre, Imelda Moreno, ex suegra del marqués.

Lea también - De Carmen Lomana a la infanta Elena: la alta sociedad da el último adiós a Carlos Falcó

La infanta Elena representó el agradecimiento que la Familia Real tiene con los Falcó, incondicionales de don Juan de Borbón y sus hijos cuando vivían en el exilio en Estoril. Los padres del marqués de Griñón dejaron su palacio del Paseo de la Castellana al joven príncipe Juan Carlos, para que viviera y estudiara allí cuando dejó Portugal para instalarse en España.

No faltaron a la misa por el marqués, fallecido por covid en marzo de 2020, su sobrino Álvaro Falcó con su novia Isabelle Junot. El duque de Alba, Carlos Fitz James- Stuart, pariente lejano, dio el pésame a la familia, como también lo hizo su hermano Fernando, marqués de San Vicente del Barco.

Se notó la ausencia de muchos amigos del marqués de Griñón y en cambio llamó la atención que estuvieran Carolina Herrera hija y la modelo Nieves Álvarez, quizá por su amistad con Tamara.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin