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La nueva vida de Urdangarin: natación, bicicleta, malentendido con la Ertzaintza y "siempre de la mano" de su madre

Desde hace unos días Iñaki Urdangarin (53) ya no duerme ni una sola noche en la prisión de Zaballa debido al nuevo régimen de su condena. Cuando se cumplen tres años de su ingreso, pernocta ya todos los días de la semana en el domicilio de su madre, Claire Liebaert. ¿A qué dedica el tiempo libre el marido de la infanta Cristina

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El cuñado de Felipe VI, que continúa cumpliendo su condena de cinco años y diez meses de cárcel por el caso Nóos, "pasea a diario. Sale mucho con su madre y van siempre de la mano", desvela una vecina al periódico El Correo.

A su trabajo en el bufete Imaz&Asociados, donde se reinserta laboralmente, acude siempre en bicicleta. Un día, sufrió un revés: "Un día se le llamó la atención porque iba sin mascarilla. Tuvo que dar media vuelta, volver al despacho y coger una. No se le abrió sanción", explican a dicho diario fuentes internas de la Ertzaintza.

Por otro lado, Iñaki, que a mediados de mes viajó a Ginebra para celebrar el 56 cumpleaños de su esposa, no ha dejado atrás el deporte: "Hace 'agua' (natación) y acostumbra a venir en horarios con poca gente". Todo ello, en las instalaciones deportivas de la Fundación Estadio. 

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No solo trata de pasar desapercibido cuando se ejercita, también lo intentaba antes en prisión, cuando pasaba más tiempo entre rejas: "Tenía una rutina para entrar y salir de la cárcel. Cuando el resto de reos del mismo grado se iban o llegaban, luego lo hacía él. Siempre solo, y camuflado con la mascarilla", cuentan fuentes de la Policía autonómica, según El Correo

Así las cosas, aseguran también que prefiere ir acompañado de su seguridad cuando hace desplazamientos: "Se pone muy nervioso si van impuntuales. En los cuatro meses que ha estado aquí ha tenido verdadera obsesión por no llamar la atención, por no generar problemas", afirman un funcionario. De esta forma, señalan que es un preso "discreto, muy religioso y ordenado". Algo que también se reflejaba en su celda de 13 metros cuadrados: "Siempre la ha mantenido muy ordenada y con una disposición espartana". 

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