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La mirada 'matadora' de Pilar Rubio a Florentino Pérez en la despedida de Sergio Ramos del Real Madrid

Sergio Ramos ha dicho adiós al Real Madrid tras casi 16 años en el club blanco. Y lo ha hecho acompañado de toda su familia, incluida su mujer, Pilar Rubio, y sus cuatro hijos. El hasta hoy capitán blanco no ha podido contener la emoción y ha roto a llorar cuando agradecía a los suyos el apoyo recibido durante todo este tiempo.

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"Es uno de los momentos más difíciles de mi vida. Nunca se está preparado para decir adiós. Llegué de la mano de mi padre, de mis hermanos, con 19 años, era solo un niño", decía el camero, muy emocionado y entre lágrimas: "Hoy tengo una maravillosa familia, con mi mujer y mis cuatro hijos. Y llego aquí con esa grandeza de familia que siempre ha estado conmigo. Es inevitable emocionarse porque son muchos momentos vividos aquí", proseguía.

Atentamente seguía su discurso Pilar, en cuya mirada se reflejaba emoción, pero también enfado. El sentimiento de cabreo de la colaboradora de El Hormiguero se apreciaba aún más cuando le tocó hablar a Florentino Pérez, el duro negociador que no ha accedido a las exigencias de su marido.

Algunos usuarios de las redes se percataban de la tensión del momento: "Vaya carita tienen Sergio Ramos y Pilar Rubio, si las miradas mataran...", "La tensión entre Florentino y Sergio Ramos es tremenda. Las miradas de Ramos y Pilar Rubio... Tremendo", La cara más significativa de la despedida de Ramos no ha sido ni la de Sergio ni la de Florentino. Ha sido la de Pilar Rubio. Su gesto denotaba malestar y enfado, salvo en las últimas fotos familiares" o "Las caras de Sergio Ramos y Pilar Rubio en este acto de despedida son de cortar la tensión con la pluma de un ganso", comentaban.

Para esta despedida del Madrid, Pilar ha lucido un conjunto blanco, en un claro guiño al equipo de su esposo. La presentadora ha sostenido en sus brazos durante todo el acto a su cuarto hijo, Máximo Adriano. En su rostro se apreciaba el enfado y la tristeza que le suponen dejar la capital. Tan solo ha cambiado el gesto en la foto familiar con Florentino, momento en el que se ha tragado su enfado y ha puesto una sonrisa al mal tiempo.

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