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El verdadero 'instinto básico' de Sharon Stone: "Soy un experta carterista, arraso en los hoteles"

La actriz se encuentra en plena promoción de sus memorias, La belleza de vivir dos veces. A sus 63 años, Sharon Stone, protagonista del cruce de piernas más recordado del cine en Instinto Básico, repasa algunas de las anécdotas más curiosas de su vida como, por ejemplo, que su abuela le enseñó a robar: "Mi abuela irlandesa era un personaje, era muy buena carterista y me enseñó la técnica. Ella tenía vajillas de todos los hoteles en los que se había alojado, cubiertos... Era muy graciosa. El secreto para ser buena es practicar. Una vez en Praga, en un restaurante, metí la vajilla entera en el bolso de mi amiga. De vez en cuando me llevo algún cenicero de los hoteles".

Sharon Stone ha acudido este lunes a El Hormiguero, donde ha recordado también cómo fue la experiencia de sufrir un ictus, en 2001: "Tuve un ictus, una hemorragia masiva y los médicos me daban un 1% de posibilidades de sobrevivir. Había tenido algunos episodios previos y el último ataque que tuve fue el ictus. En el hospital supe que podía morirme y me sentí atraída por una luz blanca, la vi a lo lejos y sentí que salía de mi cuerpo. Hay gente que piensa que es algo espiritual y otros dicen que es científico, yo creo que es una mezcla de ambas y a mí me ha cambiado", ha contado. "Yo siempre había sido una persona espiritual pero esa experiencia me transformó, sin duda".

"Mi abuelo abusó de mí"

A través de vidoconferencia, la estrella de Hollywood ha contado algunos detalles a Pablo Motos: "Tuve muchas secuelas, pérdida de memoria, perdí parte de oído y tuve problemas de tartamudez, no sentía la pierna izquierda, tuve que aprender a andar, a leer, a escribir... Fue empezar de cero. También se me cayó un lado de la cara y tuve que ponerme botox y un montón de cosas para que volviera a su sitio. Hoy en día sigo trabajando para recuperarme, tengo debilidad en el hombro y la cadera izquierda, son cosas que la gente no nota y cree que ya estoy al 100% pero no es cierto".

Por último, ha recordado la parte más dolorosa de su infancia: "He recibido mucha terapia, no fui una niña feliz, mi abuelo abusó de mí. Eso deja cicatrices de por vida. Los padres solo se ocupaban de que los niños estuvieran alimentados, limpios... pero nadie se preocupaba de la salud mental de los niños. Es importante que lo hagan, sobre todo en los colegios".

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