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Carlota Corredera, antes del último episodio del "Me Too español": "A los machistas les revienta mi perfil"

Carlota Corredera es una de las protagonistas del docudrama de Rocío Carrasco. Ha presentado la mayoría de los programas y también la ha entrevistado junto a Jorge Javier Vázquez en directo. A lo largo de estos meses se ha convertido en una de sus grandes defensoras en los platós de televisión.

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A horas de emitirse el último capítulo de la entrevista por fascículos, ha hablado con El País: "Nunca había hablado con ella hasta que la conocí en 2012 en un cumpleaños de Terelu. Seguramente tenía los mismos prejuicios que todo el mundo: una niña consentida que fue rebelde".

Después, cambió su percepción de ella: "Luego coincidí con ella trabajando. Incluso fui a su boda sin tener una relación muy estrecha. Ahora me alegro de haber estado ese día. Los invitados seguramente pensábamos mucho en las ausencias y sin embargo nos transmitió que para ella había sido un día feliz a pesar de su tristeza y depresión. He tenido prejuicios con ella, pero nunca la he llamado mala madre. Desde que yo lo soy me niego a juzgar a otras".

Sobre el último capítulo, asegura que dejará muchas sorpresas: "Va a resolver dudas de la relación con su hijo y, sobre todo, con su hija. Hay gente que la seguirá juzgando y cuestionando, pero ella al menos ha contado su verdad. Me gustaría que volviese a sentarse en el plató otro día para cerrar con una entrevista, que dé la cara por última vez".

Acerca de la repercusión que han alcanzado los testimonios de la hija de La más grande, ha asegurado que no se lo esperaba en un principio: "Me pilló desprevenida porque no conocía la envergadura de lo que había contado en esas grabaciones. Pero desde el primer momento entendí que lo que estaba pasando era muy grande. Vi la reacción en Twitter de Irene Montero o Adriana Lastra, que escucharon el testimonio de Rocío y no tuvieron ninguna duda en calificarla como mujer maltratada".

También se ha pronunciado sobre las críticas que recibieron en el primer episodio. Hay que recordar que anunciaron con frivolidad un sorteo de 12.000 euros en pleno testimonio de presuntos malos tratos: "Ese cambio de tono obedece que es un aprendizaje continuo. Yo no estaba el primer día, pero estoy convencida de que se dieron cuenta de que hubiese sido mejor no haber hecho ese sorteo. No se ha vuelto a repetir".

Para ella también es muy importante que casos como el suyo se emitan en una cadena como Telecinco: "Eso todavía tiene más valor porque a priori no era un contenido para una cadena convencional y no ha bajado del 25%. Ni todo el mundo compra libros feministas ni va a conferencias ni tiene la conciencia de lo que es la violencia de género o el machismo y este programa llega a todos los rincones de España. Ni en los mejores sueños de las feministas se pensó que ocurriría esto. Es una locura. Haber hecho eso didáctico, que cale ese mensaje".

Así las cosas, ha asegurado que "expertas en violencia de género venían a Sálvame y me decían: lo que estáis haciendo es el Me Too español".

La presentadora también ha tenido un momento para hablar de su vida personal: "Soy feminista y comprometida con las que no tienen voz. Mi padre era muy feminista y apostó por mí siempre. Tengo un marido corresponsable, que es feliz con mis éxitos. Cuando tienes esta situación de privilegios, puedes regodearte o pensar en las que no están como tú".

Carlota Corredera junto a su marido, Carlos de la Maza 

De esta forma, "sé que hay mucha gente así, porque yo también he estado en la mierda. Todas las mujeres de mi edad saben lo que es el machismo. Todas. Entiendo que a los machistas les reviente mi perfil, pero no voy a pedirles perdón. Salgo en la tele, digo lo que me da la gana y no sigo un canon de belleza ni tengo la talla 38".

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Sobre la posible reapertura del caso, se estarían planteando si el docudrama serviría como prueba en los juzgados: "No lo sé. El abogado de Rocío dijo que su propio testimonio sería una prueba de cargo. Me encantaría que se reabriese el caso, que hubiese un juicio. Rocío se merece lo que pide: sentarse en el banquillo, declarar, aportar sus testigos y que se la escuche".

Al mismo tiempo, sostiene una vez más que por el momento no se ha hecho justicia con ella: "Hay corporativismo también entre los juristas. No les gusta que se diga que no han hecho bien su trabajo. Igual que se nos pide a los periodistas, me gustaría que los jueces y fiscales que están viendo el programa también aprendan. Con este caso al periodismo del corazón se le ha caído la careta, pero también a la justicia. Es una lección que debemos aprender todos".