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Exclusiva: Michael Douglas y Catherine Zeta-Jones, de vacaciones en Mallorca con los nietos

Michael Douglas (76), su esposa Catherine Zeta-Jones (51) y sus dos nietos, los niños de su hijo Cameron, están desde hace días en la casa mallorquina del actor de Instinto Básico. Tan discretas están siendo sus vacaciones que la familia apenas ha dejado la mansión y no se les ha visto en los restaurantes de la isla favoritos del hijo del fallecido Kirk Douglas.

Hay que recordar que las restricciones sanitarias que todavía están vigentes en Mallorca a causa del coronavirus. Debido a ello, permanecen cerrados los interiores de los restaurantes y solo se puede estar en las terrazas. Además, se mantiene un horario estricto en los negocios de hostelería.

La pandemia no ha evitado el viaje de la familia Douglas-Zeta Jones, que divide su tiempo entre Mallorca y Londres, a donde se desplazan en su avión privado para regresar después a la isla. En la capital británica, el actor de 76 años tiene planes profesionales, al igual que su mujer. La galesa Zeta-Jones, que inició su carrera en Inglaterra, viaja a su tierra a menudo para visitar a su familia.

Ahora se encuentran en su mansión de S'Estaca, comprada en los años 80 por Douglas y su esposa de entonces, Diandra Luker. Se trata de una casa singular, de estilo mediterráneo, que había pertenecido al archiduque Luis Salvador, primo de la emperatriz Isabel de Austria, que en sus viajes en barco por el sur de Europa pasó algunos días en este palacete de la costa de Valldemosa.

Cuando Douglas y su anterior esposa se divorciaron, firmaron un acuerdo para disfrutar de la casa seis meses al año cada uno. Diandra residió de niña en la isla y tenía muchos amigos y vivencias de Mallorca que no quería perder.

Después de años en el mercado con un precio de más de 30 millones de euros y como el tiempo pasaba sin encontrar comprador, en 2019 Michael decidió comprarle su mitad a Diandra y disfrutar en solitario con su familia de este lugar idílico. Y así lo hace desde entonces, pasando varias semanas al año en Mallorca, incluso durante el invierno, haciendo poca vida social. En ocasiones se le ha visto almorzar en el restaurante Canela de la calle San Jaume, un bistró sin pretensiones donde fusionan cocina asiática con mediterránea, y otras navegando por las aguas cristalinas baleares.

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