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Descubrimos el vestido de novia de Alejandra Ruiz de Rato en su gran boda con Ernesto de Novales

Alejandra Ruiz de Rato y Ernesto de Novales contrajeron matrimonio el pasado sábado en la ermita de la Virgen de Setefilla, en Lora del Río. La ceremonia fue oficiada por el párroco de La Oliva de Sevilla, Jaime Conde, amigo del novio desde la infancia. Al enlace acudieron exclusivamente los familiares directos, debido a las restricciones sanitarias por la pandemia.

Para su gran día, la hija mayor de Juan Antonio Ruiz Espartaco y Patricia Rato apostó por la firma española Pronovias. Fue su directora artística, Alessandra Rinaudo, quien se encargó de diseñar el vestido de sus sueños, con la ayuda de la madre de la novia, que visitó con su hija en varias ocasiones el taller de Sevilla. Detrás del diseño hay 250 horas de trabajo.

Elegante, pero sencilla. El vestido de Alejandra, de escote off-shoulder, está realizado en crepé y se compone por un corsé y una falda que lograba un favorecedor volumen gracias a la creación de una enagua o can-can de tres capas de chantilly, acabada con una pequeña punta de chantilly cosida a mano.

La directora artística de Pronovias explicó así su creación: "Para definir el escote creamos una transparencia delicada y femenina obteniendo así la mezcla perfecta entre sensualidad, sofisticación y elegancia. El objetivo de este proceso creativo era que el vestido enmarcara y realzase la belleza de la novia. Sin duda, la mirada y la sonrisa de Alejandra han sido las verdaderas joyas de este momento tan especia", dijo a través de un comunicado.

Otro de los detalles más importantes del look fue el velo, que era una mantilla bordada del mismo largo que la cola del año 1900 y que perteneció a la bisabuela de Patricia Rato. Estaba sujeto por un broche realizado por la Joyería Suárez para esta ocasión y diseñado por la propia Alejandra. Está realizado en oro blanco de 18 quilates con 114 diamantes talla brillante de diferentes tamaños que suman un total de 1,48 quilates.

El broche seguía el estilo de los pendientes de la novia, quizás lo más especial de su estilismo. Y es que estas alhajas era de su madre y también las llevó su abuela, Felicidad Salazar Simpson, el día de su boda con Ramón Rato en noviembre 1966 en la Parroquia del Sagrado Corazón y San Francisco de Borja de Madrid. Fueron parte del lote de pedida del padre de Patricia.

Alejandra completó su look nupcial con un precioso ramo de lavandas silvestres, en un guiño a su infancia junto a sus hermanos. Cuando era niña, siempre recogía lavandas en primavera en el campo de la finca de su padre, por lo que las flores fueron cogidas de allí también en su gran día.

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