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Kiko Rivera, "destrozado" tras la última jugarreta de su madre, Isabel Pantoja: "Me parece un cachondeo"

Kiko Rivera ha hablado una vez más del conflicto que tiene abierto con su madre, Isabel Pantoja, a la que hace unas semanas le presentó un requerimiento notarial para ajustar cuentas sobre la gestión del reparto de la herencia de su padre. A su tío, Agustín Pantoja, le ha presentado además una querella recientemente: "Les espera una semana movidita", aseguró este lunes ante la prensa.

Pero no fueron las únicas palabras del DJ, que hace veinticuatro horas regresó de Nepal, donde grabó con Jesús Calleja un capítulo para su programa de aventuras. También conectó con Sálvame para dejar claras sus intenciones: "Hasta el día antes de viajar a Nepal los abogados de mi madre hablaron con los míos y quisieron llegar a un acuerdo".

Las negociaciones entre ambas partes iban bien. Incluso Kiko estuvo presente en una reunión entre los abogados de él y de su madre. El DJ tenía una condición: "Tenían que entregar los enseres de mi padre que me pertenecen y que está en las escrituras". Reclamaba los objetos desde el principio "para saber que venían de buena fe" y con intenciones de llegar a un acuerdo satisfactorio. 

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Sin embargo, todo se torció. Los letrados le comunicaron que "no los encontraban", por lo que no le podían entregar los enseres de su padre. Esto fue la gota que colmó el vaso: "Vosotros os estáis riendo de mí. Me parece un cachondeo, estoy destrozado y no quiero hablar más de este tema", lamentó Kiko profundamente dolido.

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Así las cosas, señaló que él está haciendo todo lo posible para llegar a un acuerdo extra judicial y amistoso con su progenitora, pero ella "no está poniendo de su parte". Por último, pidió una vez más "que se haga justicia" y que "las cosas sigan su curso".

La guerra en Cantora se desencadenó el pasado mes de agosto, cuando Kiko descubrió en una habitación de la finca los enseres personales de su padre. La cantante, tras la muerte de Paquirri, alegó supuestamente que habían desaparecido tras un robo en la finca.

Meses después, Kiko comenzó a ponerla verde en los platós de televisión y las revistas, reprochándole las decisiones que había tomado respecto a la herencia de su padre y la gestión de sus propiedades. Comenzó un enfrentamiento sin precedentes que hace complicada una reconciliación entre madre e hijo.

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