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Sara Carbonero se escapa a Canarias con Isabel Jimenéz tras firmar su divorcio

Son inseparables y desde que Sara Carbonero anunció su separación de Iker Casillas, mucho más. Por eso no es extraño que Isabel Jiménez y Sara hayan hecho las maletas y hayan puesto rumbo a Canarias para pasar unos días juntas. Hasta la isla, han volado por trabajo, porque debían hacer una sesión de fotos, pero el resto del tiempo se lo han dedicado a ellas. 

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A caminar por la playa, disfrutar del sol y regalarse alguna comida rica frente al mar. Un planazo para olvidarse de los problemas junto a su comadre: "Hace mucho, no recuerdo donde, leí una frase que decía que en la vida hay que elegir bien a tu copiloto porque al fin y al cabo es quien te pone la música. Isabel es puro rock and roll", escribió Sara de su amiga.

Isabel siempre ha sido el paño de lágrimas de Carbonero, su mayor apoyo y la guardiana de los secretos. Ella y, solo ella, sabía que la relación entre su amiga e Iker Casillas se había ido al traste y que iban a anunciarlo. Por eso, solo unos días después de firmar el acuerdo de divorcio, el pasado 6 de abril, en el Juzgado de Pozuelo de Alarcón, Isabel sabía que este viaje les vendría muy bien.

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Ni Iker ni Sara se han pronunciado sobre los términos de su separación, pero según se ha publicado, la periodista se ha quedado en la residencia familiar de La Finca y con la custodia de sus hijos, Martín, de siete años, y Lucas, de cinco. No obstante, su relación con el futbolista es excelente, por lo que no pondrá ningún problema en que Iker vea a los niños cuando quiera, incluso que les lleve al cole alguna mañana como ha venido haciendo hasta ahora cuando no estaba fuera de Madrid.

Él, para estar cerca de sus hijos, se ha alquilado un ático de lujo en la misma urbanización en vez de instalarse en la casa que compró hace unos meses en Pintor Rosales y que a día de hoy está totalmente reformada. Para Iker, ese inmueble en el que invirtió más de 3 millones de euros, fue una inversión como muchas otras que tiene en Madrid, pero de momento, cree que no le protege de miradas indiscretas.

Para el portero es mucho mejor vivir en La Finca en un casoplón de 300 metros cuadrados, cuatro habitaciones, una amplia terraza y hasta piscina propia. En ella estarán estarán encantados sus hijos cuando estén con él.

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