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Rocío Carrasco y Chayo Mohedano: sus años locos en el Picoco, según un antiguo amor de la hija de La Más Grande

Desde 1983, a orillas de la sagrada Playa de Regla, en Chipiona existe un chiringuito con música y olor a mar. Se llama el Picoco y fue testigo los ligoteos de Rocío Carrasco y su prima Chayo cuando sus adolescencias querían terminar. Las dos tenían mucho éxito entre los chicos y si las paredes de ese lugar mágico hablaran descubriríamos unos cuantos nombres en el curriculum sentimental de ambas.

Era ligues ocasionales, propios de esas edades. Uno de ellos es Jose C., que sigue viviendo en esa localidad y que tuvo un rollo con la hija de Rocío Jurado. "Era una chica muy atractiva. Le gustaba gustar. Iba de un lado para otro en una motillo con Chayo, tenían muchos amigos y amigas, sabían relacionarse muy bien", nos cuenta aquel chaval que hoy es un hombre de cierta edad. "Si les gustaba un chico no se cortaban lo más mínimo. Además, todos sabíamos quién era su familia, y Rocío Jurado era admiradísima en Chipiona. También por eso se les acercaban muchos oportunistas", relata el chipionero.

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"Cuando Rocío se empezó a relacionar con Antonio David Flores cesaron los flirteos y las visitas al Picoco. Ese hombre era muy celoso y la ataba en corto. Tenía un aire de prepotencia que no pasaba desapercibido", cuenta en relación al ex guardia civil ahora señalado como maltratador por la que fue su mujer.

El Picoco sigue siendo lugar de referencia para vecinos y visitantes, es aún hoy, con permiso de la pandemia, uno de los locales más concurridos del pueblo de la costa gaditana donde quiso venir al mundo un 18 de septiembre de 1940 La Más Grande.

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