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Kiko Rivera: a puñetazos en el ring y a tortazos mediáticos con su madre y su tío

Kiko Rivera recibe clases de boxeo en un gimnasio sevillano y los malintencionados le califican con sorna como "el Cassius Clay del siglo XXI". Mala leche a espuertas y recochineo piro y duro.

El hijo de Isabel Pantoja, que llegó a decir que es capaz de sacar a su tío Agustín a tortas de Cantora se entrena a conciencia por si llega ese "gran día de violencia familiar". De momento, le falta cintura, sus movimientos son poco precisos en el cuadrilátero, pero cuando lanza el guante es devastador, tiene una fuerza descomunal y asusta a cualquiera.

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Ahora está afanado en vender lo antes posible su parte de la finca y ya hay tres candidatos a hacerse con ella. Precio, de unos dos millones y pico de euros.

En Cantora pasó su infancia y allí mismo se enteró de lodo lo que le ocultaba su madre. No quiere volver a ella y quiere sacarle un rendimiento económico. A la única persona que respeta en esa propiedad es a su abuela Ana, enferma de Alzheimer, a la que no ve desde el verano del 2020.

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No echa de menos a nadie más. Ni su madre ni su tío forman parte de su futuro, los desterró hace tiempo. Pero la yaya es un ser muy especial para el DJ. La quiere y la añora, pero sabe que, hoy por hoy, las puertas de la finca están cerradas para él.

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