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Rocío Carrasco, Isabel Pantoja y las rentables lecciones de Berlusconi: Telecinco somos todos

Cuando un país recibe lecciones de moralidad y comportamiento social de una cadena propiedad de un tipo como Silvio Berlusconi, es que no estamos bien. Telecinco es el escenario donde una concursante de Gran Hermano puede ver cómo abusan de ella, donde se puede pagar a la madre del asesino de Marta del Castillo por una entrevista en prime time, o donde llaman "mala madre" lo mismo a Isabel Pantoja que a Rocío Carrasco. 

Paolo Vasile es capaz de pagar al Yoyas, a Antonio David Flores o a Kiko Rivera para que vaya a llamar "mala madre" a la suya, y después guardar en su maleta estos muñecos y sacar a Fayna, a Isabel Pantoja o a Rocío Carrasco para que al menos las víctimas cierren la función. Algo es algo, pero en todos los casos, es Berlusconi el que pasa el cepillo tras la homilía.

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¿Quiénes son Berlusconi y Telecinco?

De todas las campañas de la Agencia Tributaria que se ponen en marcha desde hace años por estas fechas para cumplir con las obligaciones fiscales, sin duda la que más ha calado es aquella de Hacienda somos todos. Fue a finales de mayo de 1978 cuando Francisco Fernández Ordóñez se empeñó en darnos lecciones para que todos los ciudadanos españoles presentasen la Declaración de la Renta sin defraudar. Hasta entonces era práctica habitual no presentarla o hacerlo con datos falsos. Visto lo visto esta semana con la repercusión de la primera entrega de la entrevista de Rocío Carrasco en Telecinco, y teniendo en cuenta que Berlusconi nos va a impartir semanalmente  lecciones contra la violencia de género, podríamos apropiarnos de aquel eslogan para decir que hoy Telecinco somos todos, como nos ocurría con Hacienda en 1978.

Rocío Carrasco tenía por entonces un año y Berlusconi, ya con 42 primaveras y casado con su primera mujer, y con 2 hijos, fundaba Canale 5, semilla de la cadena que se internacionalizó y que llegaría a España en 1990 de la mano de Valerio Lazarov, que venía precisamente de aquel Canale Cinque.

En todos estos años, la Fiscalía de Milán investigó al actual propietario de Telecinco, es decir, de esta nueva Aula Mediática contra la Violencia de Género, ya siendo primer ministro, por delitos como el de prostitución infantil agravada, aunque también fue acusado de abuso y malos tratos. En concreto, la hoja de ruta judicial del dueño de Mediaset España incluye varias condenas judiciales, no todas de carácter sexual. El 24 de junio de 2013 fue condenado en primer grado a 7 años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por constricción a la prostitución de menores y abuso de autoridad (el Proceso Ruby). Pocas semanas después, el 1 de agosto de 2013, la Corte Suprema de Casación (corte de última instancia) lo condenó en forma definitiva a 4 años de prisión por fraude fiscal en el Proceso Mediaset, aunque tres de estos años fueron cancelados por un indulto del gobierno de Romano Prodi. El 8 de julio de 2015, un tribunal de Nápoles lo condenó a tres años de prisión por el delito de corrupción, tras haber sobornado al senador Sergio De Gregorio. 

Berlusconi colonizó nuestras vidas hace ahora algo más de 30 años con Telecinco, cadena que no siempre fue ejemplo de lucha contra el machismo. Tu pantalla amiga ofrecía una programación generalista basada, sobre todo, en el entretenimiento con espacios como Tutti Frutti, Goles son amores, Bellezas al agua, Contacto con tacto, ¡Ay, qué calor! y los ballets de vedettes femeninas como Las chicas Chin-chin, Cacao Maravillao y sobre todo las Mamachichos que se convirtieron en un icono de la cadena. Por entonces, la violencia de género, el machismo, el movimiento Me too y Harvey Weinstein eran otra cosa.

Bromas de Jorge Javier

Más tarde llegarían Esta noche cruzamos el Mississippi, con Pepe Navarro, las Crónicas Marcianas de Javier Sardá (donde trabajó Antonio David), Aquí hay Tomate, La Noria, Salsa Rosa, y sobre todo Gran Hermano, fenómeno sociológico y escenario perfecto donde hemos visto momentos históricos de la televisión como cuando se supo que habían contratado prostitutas que fueron expulsadas y sobre todo cuando, más recientemente, la concursante Carlota Prado presenció su propio abuso sexual mientras estaba inconsciente en el programa, asunto sobre el cual el presentador Jorge Javier Vázquez, hace poco más de un año, hacía bromas ante toda España al escuchar el testimonio de la víctima. Deberían recuperar esos trozos y emitirlos en las próximas entregas del docudrama de otra víctima, Rocío Carrasco. 

La hija de Rocío Jurado, que no es perfecta, ni mucho menos, es una más en la lista de mujeres cuyas desgracias y maltratos han sido exhibidos y debatidos a gritos en la cadena de Berlusconi y su eficaz empleado Paolo Vasile: Carmina Ordoñez, Romina Power, Raquel Bollo, Fanya Bethencourt o más recientemente Lely Céspedes son algunas de ellas. Y cabe preguntarse si Isabel Pantoja podría entrar en esta larga lista porque ahora su hijo Kiko lleva una temporada haciendo en Telecinco con ella si no lo mismo algo parecido a lo que hacía Antonio David con Rocío.

No descartemos que cuando Kiko Rivera se canse de  llamar "mala madre" a la suya (¡ooops, lo mismo que le decía Antonio David a Rocíito!), le despidan y hagan un docudrama por fascículos protagonizado por Isabel Pantoja y vendido por su hermano Agustín, por ejemplo.

Por cierto, una mujer maltratada puede ser la novia, la esposa, la hermana, una vecina, la abuela y también la madre, como saben muy bien Rocío Carrasco e Isabel Pantoja. Hace solo dos años, Raquel Bollo se quejaba de que en Sálvame nadie la defendió cuando María Jiménez la acusó de hablar "más de lo necesario" de los malos tratos de su exmarido, Chiquetete y de que por su culpa dejaron de llamarle a los conciertos. 

Audiencia y millones

Telecinco, que hace solo una década acumulaba casi cinco quejas al día ante el Observatorio de la Imagen de las mujeres, arrasó en audiencia el domingo con el documental sobre la hija de Rocío Jurado y su matrimonio con Antonio David Flores quien, durante años, ha verbalizado titulares terribles contra la víctima, la madre de sus hijos, algo parecido, insisto, a lo que está haciendo Kiko Rivera con la suya. 

Los casi cuatro millones de espectadores que siguieron el testimonio de Rocío, y que presumiblemente volverán en las siguientes entregas de la docuserie, fueron testigos de una tragedia pero también de un acongojante lavado de imagen de la cadena no ya de las MamaChichos sino del Gran Hermano de los abusos o de La Noria, aquel programa de Jordi González, mezcla terrible del Sálvame Deluxe y laSexta Noche, que abordó el caso de Marta del Castillo, la chica asesinada a comienzos de 2009, a través de una entrevista con la madre de Francisco Javier García Martín, más conocido como El Cuco, a quien la cadena, según se filtró, pagó 10.000 euros por la entrevista, una minucia si lo comparamos con lo que ha debido negociar Fidel Albiac con los chicos de Berlusconi. Eso sí, el marido de Rocío, que no da la cara, no ha matado a nadie, lo ha hecho (cobrar) a cambio de concienciar a este país contra la violencia de género. Cuando a Telecinco le cayó el marrón de La Noria, Nestlé, Panrico, Bayer o Puleva retiraron sus anuncios, iniciando un movimiento que acabó arrastrando prácticamente a todas las marcas con presencia en los espacios publicitarios de La Noria. Tal vez por eso, con aquella lección, el movimiento proRocío se ha llevado de otra manera. Pero un matiz más: cuando en 1997 Ana Orantes narró por primera vez en un magacín de Canal Sur los malos tratos físicos por parte de su pareja, antes de ser asesinada, lo cual propició la puesta en marcha de la Ley de Violencia de Género, no cobró, y apenas nadie la conocía. 

Visibilidad positiva

Sin despreciar los aspectos positivos de que una audiencia masiva vea cómo es la violencia psicológica prolongada en el tiempo, tan difícil de probar, es un despropósito mezclarlo con los muñecos del moralista Berlusconi, como Belén Esteban, el propio autoinculpado Jorge Javier Vázquez ("Yo he contribuido a esto y me arrepiento") o Lydia Lozano, por mucho que añadieran pianista emotivo y contertulia política seria, y por mucho que Irene Montero, Adriana Lastra o Rocío Monasterio se solidarizaran con una víctima a la que hay que apoyar, por supuesto. Telecinco somos todos.

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