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Meghan Markle y el príncipe Harry ya estaban casados el día en el que todo el planeta vio su boda: lo habían hecho en secreto tres días antes

Durante las casi dos horas de entrevista, el príncipe Harry y Meghan Markle desvelaron ante Oprah Winfrey detalles como que que esperan una hermanita para el pequeño Archie, como ya hemos recogido, pero también denunciaron que tienen miedo a la venganza del aparato de la Casa Real británica, es decir, a sufrir represalias de Buckingham por contar lo sucedido y los porqués de su abandono de la Familia Real, entre otros secretos desconocidos hasta ahora.

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Por ejemplo, que aquel 19 de mayo de 2018, cuando el nieto de Isabel II acudió a la capilla de San Jorge del Castillo de Windsor, supuestamente para contraer matrimonio con Meghan, ya estaban casados.

"Tres días antes de nuestra boda, nos casamos", desveló Meghan. "Nadie lo sabe, pero llamamos al arzobispo y solo dijimos, 'esto, este espectáculo, es para el mundo, pero queremos nuestra unión entre nosotros'". 

Sí, aquella boda que costó más de 26 millones de libras esterlinas, era una pantomima, la representación o escenificación de un acontecimiento que en realidad ya había ocurrido tres días antes de manera oficial.

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El benjamín de Diana de Gales y la actriz de Suits en realidad ya eran marido y mujer antes de llegar al altar, según revelaba el duque de Sussex a Oprah. Se habían casado tres días antes y lo hicieron en el jardín de su casa. Partícipe de aquella pequeña farsa fue nada menos que el arzobispo de Canterbury, responsable del casamiento. A él recurrió Harry para pedirle un enlace íntimo. 

"Mira, este espectáculo es para el mundo, pero queremos nuestra unión entre nosotros", le dijo el hermano del futuro rey de Inglaterra a quien ocupa el número dos de la cabeza de la iglesia anglicana por detrás de su abuela, la reina Isabel II.

"Creo que ambos éramos realmente conscientes, incluso antes de eso, este no era nuestro día. Este fue el día que se planeó para el mundo ", añadió la duquesa, antes de asegurar que llegó al altar sin esperar todo lo que se le venía encima tras la ceremonia: "Yo llegue de manera muy inocente (...) No entendía cuál era mi trabajo, ni que significaba trabajar como miembro de la realeza", sentenció. 

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