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El día que el rey Juan Carlos dictó sentencia contra Pilar Eyre: "Me reprimieron porque dije que se pidió un whisky"

Días después de que la Casa Real desmintiera a Pilar Eyre por las informaciones que dio acerca del estado de salud del rey Juan Carlos, la propia periodista ha desvelado un sorprendente episodio que ocurrió entre los dos en el pasado y que enturbió para siempre su relación. 

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Todo se desencadenó en el verano de 1981, cuando la periodista entrevistó al padre del emérito, Don Juan. Mientras mantenían la charla en Barcelona, Pilar presenció un curioso momento.

El periodista Miguel Utrillo, quien hacía crónicas sobre ciclismo y se encontraba en un mal momento, se acercó hasta él para pedirle ayuda: "Alteza, le suplico, haga algo por mí... Socórrame, aunque sea con una pensión, no tengo nada", le dijo el cronista, según contó Eyre este miércoles en su blog de Lecturas.

El padre de don Juan Carlos le respondió supuestamente: "Por Dios, Utrillo, coño, levántate, yo qué puedo hacer en esta España, ¡nada! Aún te perjudicaría si intentara ayudarte, ¡nadie me hace caso! ¡Estoy atado de pies y manos!, ¡no soy nadie!". Paradójicamente, el periodista terminó consolando al Borbón: "Alteza, lo que pasa es que ser viejo es una mierda".

Estos hechos los transcribió Pilar en uno de sus artículos, algo que sentó como un trago de agua fría a la familia real: "Escribí una pieza suavizada sobre aquel día, pero aun así llamó Casa Real para quejarse. ¡Fue la primera vez, por eso lo recuerdo! ¡Hace ahora cuarenta años, un patético aniversario! Conté que me había limitado a trascribir los hechos y me respondieron con asombro: 'Pero eso no se puede contar... ¡Dejas en muy mal lugar al Rey! Que no se repita'".

Después, volvió a cabrear a la Casa Real por otro de sus relatos: "A los pocos meses, los Reyes visitaron Barcelona. Mi revista me acreditó (fue la última vez, también) y saludé a Sofía en el palacete Albéniz. Entonces se hacían reverencias, yo le estreché la mano y me dirigió una mirada tan gélida que creí morir. Conté que Juan Carlos había pedido un whisky. Me volvieron a llamar: '¿No sabes que no se escriben las conversaciones privadas de sus majestades?'", recordó la catalana. 

Así las cosas, a raíz de estos hechos la periodista se convirtió, supuestamente, en una "persona 'non grata'" de la familia real: "A partir de ahí, y durante cuarenta años, todo ha merecido su crítica; si no me reñían ellos directamente, lo hacían por persona interpuesta".

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Han pasado cuatro décadas y la relación sigue igual de mermada, o peor: "¡Cuarenta años! Cambié de director, de editorial, cambiaron los responsables de comunicación, ¡cambiaron hasta los Reyes!".

Por último, desveló cómo fue la última charla que mantuvo con la Casa Real, hace tan solo "un par de años": "Me llamaron para que no diera pábulo al rumor de que Letizia no había ido a ver a su suegro en una de sus operaciones. Estuvieron muy simpáticos y hasta me emocioné. Pregunté: '¿Os puedo llamar cada vez que tenga alguna duda?'. 'Claro, para eso estamos'. Pero nunca más se pusieron al teléfono. ¡Venga, va! ¡A por otros cuarenta años!", sentenció.

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