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Belén Esteban se apoya en su marido tras el ultimátum a Sálvame por su guerra con Jorge Javier Vázquez

Belén Esteban se ha tomado unos días de descanso en Sálvame mientras asimila su último enfrentamiento con Jorge Javier Vázquez, un rifirrafe que ha llevado a la tertuliana a lanzar un ultimátum al programa. Según contó en exclusiva Informalia, la princesa del pueblo ha advertido a los productores Adrián Madrid y Óscar Cornejo que no quiere volver a coincidir con él en plató.

Belén no quiere ni disculpas públicas ni reconciliación en directo, ni siquiera encuentros en plató. A partir de ahora no quiere cruzar ni una sola palabra con Jorge Javier. La de Paracuellos está muy dolida por el ataque del catalán: "Con esto demuestras qué clase de persona eres", le llegó a decir el conductor del espacio de Telecinco.

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En estos complicados momentos, Esteban tiene el apoyo de su marido, Miguel Marcos, con quien disfrutó de una tranquila comida de domingo en un restaurante cercano a su domicilio. Belén lució para la ocasión leggings negros, sudadera roja y botas de cordones, también negras. Se mostró muy seria y enfadada por la presencia de los fotógrafos. Incluso sacó su móvil para grabar la escena y denunciar en redes la persecución que sufre por parte de los medios.

Miguel está con su mujer en todo este embrollo. El conductor de ambulancias piensa como ella: su relación con Jorge Javier es imposible. Ya no se pasan ni una y ésta ha sido la gota que ha colmado el vaso. Fue precisamente él quien le recomendó que se marchara a casa y no volviera a sentarse en su silla el pasado martes tras su desencuentro. Lo más llamativo es que, esta vez, nadie la paró. Ni sus compañeros, ni el director, ni ninguno de los chicos de producción, que se limitaron a ponerle el coche que la llevó hasta Paracuellos rota y entre lágrimas.

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Informalia pudo saber que en los pasillos de Mediaset se comentaba horas después que la sobreprotección de la que hasta ahora gozaba Belén por parte de directivos de la cadena y de la productora de Sálvame podría acabarse un día, si ella va demasiado lejos en su desafío al presentador y las amenazas que lanza de vez en cuando de dejar el programa y la televisión.

Si abandonara los platós se abriría la veda contra la princesa del pueblo, hasta ahora intocable, y podrían salir a la luz episodios que dañarían su imagen, como han hecho sin piedad con casi todos los otros muñecos del guiñol de Telecinco.

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