Actualidad

Rosauro Varo, nuevo patrono del Teatro Real: la increíble trayectoria del marido de Amaia Salamanca

Rosauro Varo, el marido de la actriz Amaia Salamanca, ha ostentado un nuevo cargo que se suma a la larga lista de trabajos que ya desempeña. El empresario ha sido nombrado nuevo Patrono del Teatro Real de Madrid. Tiene once empresas con activos valorados en más de 37 millones de euros, centenares de corbatas que se sabe anudar muy mal, y cuentan que algún palacio.

Lea también - Rosauro Varo, nuevo consejero del Grupo Prisa: así es el astuto empresario y alma de la fiesta que conquistó a Amaia Salamanca

Su nombramiento trascendió este jueves a través de un comunicado emitido por el emblemático teatro. El ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, lo ha designado como nuevo Patrono de la Fundación del Teatro Real.

Cabe recordar que, a finales del años pasado, también se convirtió en vocal y consejero independiente al Grupo Prisa. Varo se incorporó a la compañía junto a Javier Santiso, economista, inversor y antiguo director del fondo para startups de Telefónica, Amérigo. Ambos son personas cercanas al presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. Rosauro, de hecho, es accionista relevante de Telefónica, empresa que tiene una participación del 9,5% en Prisa.

Al margen de sus enormes riquezas y sus éxitos en los negocios, el gran tesoro de Varo reside en su familia. El empresario tiene tres hijos junto a Amaia Salamanca, la mujer a quien conoció hace más de diez años en una fiesta en Ibiza. Fue durante la celebración cuando surgió el amor entre ambos y, desde entonces, no se han separado.

Varo y su familia dejaron Madrid en octubre para instalarse en Marbella, donde poseen un chalet en la lujosa urbanización de Guadalmina. La actriz y su marido, que pasaron el confinamiento con sus hijos en su casa de La Moraleja, también poseen un palacete del siglo XVIII en Sevilla que Varo adquirió hace tres años.

Descendiente de una importante familia de médicos de Sevilla, Varo se buscó las habichuelas desde muy joven para sacar dinero para sus gastos. Con solo 17 años pidió a sus padres dinero para montar su primer negocio relacionado de forma tangencial con la hostelería. Su madre ignoraba que su niño se jugaba el tipo en una Vespino repartiendo litronas para una empresa llamada Motocopas, una especie de telebotellón.

Entonces Rosauro estudiaba segundo de BUP. Aprendió mucho, especialmente de las necesidades de ocio de la gente joven. Y puso sus conocimientos en práctica. Decidió montar una fiesta de fin de año con el dinero que le prestaron sus padres. El cacharro de la leche no se rompió para él. De los beneficios de la fiesta surgió el capital, junto con el aportado por uno de los socios de Motocopas, para montar varios bares.

Tres años después de la famosa fiesta ya estaba en condiciones de quedarse con el lugar donde tuvo lugar la celebración para montar la discoteca Boss. Es socio e íntimo amigo de Javier Hidalgo, con quien inició varias aventuras empresariales, entre ellas Pepe Phone. Vendió su 45% en la empresa a Másmovil y obtuvo 158 millones de euros. Nadie pensaba que este empresario desviaría sus intereses hacia el sector transportes.

Lea tambiénAmaia Salamanca y Rosauro Varo dejan Madrid y se instalan en su casoplón de Marbella

En 2018, anunció en el Caixaforum que, a través de su sociedad bandera, GAT Inversiones, desarrollaría un plan estratégico para ser líder en el sector de flotas. Fue a mediados de 2017 cuando Rosauro entró a través de GAT en la sociedad Vector a la que se le atribuyen 250 VTC en Barcelona. En abril de 2019, vendió sus 2.000 licencias de VTC a Cabify, convirtiéndose en uno de los principales accionistas de la plataforma de transporte.

El empresario también es miembro de la Junta Directiva del Círculo de Empresarios del Sur de España (CESUR), miembro del Patronato de la Fundación Alcalá, que se dedica al desarrollo de proyectos de integración social, y profesor del Máster Universitario en Finanzas y Banca de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla.

Dejando a un lado los negocios, los que le conocen dicen de Rosauro que es "detallista, familiar, muy educado, inteligente y con un sentido práctico fuera de lo común que probablemente ha heredado de su madre". Asimismo, le bautizan como "el alma de la fiesta, tira de todo el mundo, sociable, romántico y cariñoso, muy hermético con la prensa, al contrario que con sus amigos". También ha sido muy ligón, "pero eso pasó a la historia". Hay que recordar que antes de conocer a Amaia Salamanca fue pareja de Eugenia Martínez de Irujo y también de Vicky Martín Berrocal. Le gustaba mariposear, pero cuando se enamora, cuentan, lo hace de verdad.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin