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Mila Ximénez: de la alegría al desgarro personal de una mujer que se está quedando sin fuerzas

Es una mujer fuerte, pero la batalla que está librando contra el cáncer de pulmón a sus 67 años la está dejando sin fuerzas, tal y como confesó ella misma hace algo más de seis meses. Las últimas noticias no han sido todo lo esperanzadoras que Mila Ximénez hubiera deseado y además el tratamiento la deja hecha polvo, como ella misma confesó. De ahí que su ánimo esté un poco más tocado que de costumbre.

Para animar a su madre y pasar unos días junto a ella, Alba Santana viajó hace algo más de una semana de Ámsterdam a Madrid. Tenía un firme propósito: hablar con los médicos que la tratan, acompañarla, al menos, a una de sus sesiones y pasar unos días junto a ella dándole todo el amor que se merece. Juntas han pasado unos días bonitos, hablando de todo y que le han venido muy bien a la que fuera esposa de Manolo Santana para tomar algo de aire.

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No se veían por culpa de la situación sanitaria desde antes de Navidad y por eso decidió cogerse unos días libres para disfrutar todo el tiempo posible de la compañía de su hija.

Sus nietos

La visita de Alba le supone una bocanada de energía. Tener a su hija en Holanda en estos momentos se le hace muy duro, por eso cuando viaja a España es intensamente feliz. Solo hay una cosa que le apetezca más en la vida ahora mismo que estar con ella, que es disfrutar de sus nietos, Alexander y Victoria. A ellos no les ve desde el verano.

Pero de la misma manera que su hija le recarga las pilas, su marcha la hunde. Por ello, Mila vuelve a estar anímicamente tocada. No lo está pasando bien. Como en infinidad de ocasiones ha confesado, le cuesta no llorar. Estando así sólo recibe a sus más íntimos, que se acercan a su domicilio madrileño para hacerle compañía y animarla, como es el caso de algunos compañeros de Telecinco como Kiko Hernández, María Patiño o la propia Belén Esteban. Y lo hacen con el mayor de los cuidados teniendo en cuenta que Mila es de alto riesgo.

Aun así están preocupados. No saben cómo hacer para animarla. Y eso que últimamente, la periodista ha dado más de un pelotazo profesional. Su primera entrevista a Kiko Rivera despellejando a su madre, Isabel Pantoja, lleva su firma y la segunda, también. Además Mila tuvo mucho que ver con que Paquirrín terminara sentado en La herencia envenenada y Telecinco lograra un datazo de audiencia. Desde entonces, el hijo de la tonadillera y ella se han hecho muy amigos y no es raro que intercambien llamadas de teléfono. Él también está haciendo todo lo posible por animarla. Quizás con toda esta ayuda y el cariño y ánimo que recibe de todos los que tiene cerca, pueda muy pronto volver a sentarse en Sálvame. A la testadura sevillana (como buena Tauro, es cabezona) le encanta su trabajo y aunque muchas veces ha confesado estar agotada y harta de partirse la cara en el plató, es algo que echa muchísimo de menos.

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