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La compra de una casa, el origen de la guerra de Kiko Rivera con su madre

De la guerra que mantiene con su madre, Kiko Rivera ha hablado sin pausas y podría decirse que sin cortapisas, salvo las legales. Pero no es así. Tras dos exclusivas y tres programas de televisión despotricando de Isabel Pantoja, Kiko aún no ha contado lo que verdaderamente pasó entre ellos. 

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Las tiranteces entre madre e hijo venían de largo y el encontrar los enseres de su padre que pertenecen a sus hermanos, Fran y Cayetano, el pasado 2 de agosto en Cantora, sólo fue la gota que colmó el vaso. Según ha contado él mismo, Kiko le planteó a su madre vender Cantora varías veces e incluso le llevó compradores.

Isabel siempre se negó en rotundo, le parecía poco dinero, aunque fuera el suficiente para saldar sus deudas con Hacienda y demás acreedores y así poder empezar una nueva vida. Lo que no sabía Pantoja es que detrás de cada negativa a Kiko no sólo le negaba la posibilidad de poner sus cuentas al corriente sino cumplir uno de los deseos que desde hace tiempo tiene con Irene: comprarse una casa.

El matrimonio vive desde hace tiempo de alquiler. El chalet en el que viven en el pueblo de ella, Castillejo de la Cuesta (Sevilla), ese del que se le ve salir y entrar y en cuya puerta aparcaba el coche que se llevó su madre, no es de su propiedad. Están alquilados en él. Desde hace tiempo quieren comprarse una casa de características similares a la que viven: un chalet con algo de patio donde hacer barbacoas y habitaciones suficientes para que Francisco, el hijo que Kiko tiene con Jessica Bueno, tenga la suya propia para cuando le toca estar con ellos.

Hasta el momento, dadas sus condiciones profesionales y económicas, no han podido ni planteárselo, pero de un tiempo a esta parte lo incluyeron en sus planes. Hasta que firmó su acuerdo con Universal, como contamos en este portal, Kiko recibía del Estado una ayuda para poder mantenerse, como todos los autónomos que debido a la crisis perdieron su actividad. Unos 700 euros al mes. Y con eso el DJ apenas podía vivir, y mucho menos afrontar sus deudas con Hacienda. Sin olvidar los más de 30.000 euros que tiene pendiente con la comunidad de vecinos del loft que tiene en Alcobendas y la cuota de la hipoteca que aún tiene pendiente.

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Con este panorama es difícil que ningún banco le diera una hipoteca para cumplir su sueño. Y este fue el motivo por el que acudió a su madre. Quería que se vendiera Cantora para coger su parte y, entre otras cosas, poder comprarse una casa. Sería como empezar de cero. Pero la negativa de la tonadillera tiró por tierra ese sueño. Este fue el detonante para que él se planteara la opción de vender su parte y cuando fue a informarse se encontró con que las cosas no estaban como él creía.

Por si esto fuera poco, Isabel llamó al Deluxe y dijo que él no tenía derechos estar triste. Y terminó de rematarle. Fue cuando Kiko dio comienzo a su guerra. Fue entonces cuando decidió hablar de ella en los peores términos y ganar dinero haciendo exclusivas y platós. Claro, que el precio es alto, porque ahora le puede la presión. "Estoy mentalmente destrozado. Voy a parar. Me puede la ansiedad", ha dicho. También puede ser que se haya dado cuenta de que se ha pasado de frenada y sea hora de callar...

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