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Felipe VI sacrifica a su padre y se apoya en la princesa de Asturias: la Familia y uno menos

"El abuelo fue pecador", parece decirle Felipe VI a su hija la princesa Leonor, junto a él en la fotografía de su discurso navideño. Nos lo dice a todos los españoles, no solo a su primogénita. El Monarca reniega de don Juan Carlos "por encima de consideraciones familiares" y reivindica la Constitución, la unidad y los principios democráticos como pilares de la convivencia. Al contrario que en la célebre película de 1965, tan navideña, aquí es el abuelo quien se pierde, no el nieto: La familia y uno menos es el título que resume el movimiento del Rey Felipe VI, al dejar caer a su padre, señalándole, sacrificándole, alejado del palacio, castigado por sus conductas en público, y por su propio hijo.

El marido de doña Letizia dedicó casi dos tercios del tiempo de su discurso a la pandemia y el Covid-19 pero las expectativas y por tanto los titulares se los ha llevado la referencia a su padre y la delicada situación en la que se encuentra. Aquellos que condenan el debate sobre la gravedad de la situación del Emérito con el argumento de que 'España tiene otros problemas' quedan desarmados por el propio Felipe cuando ha sido el Monarca quien ha incluido el asunto entre los temas elegidos para dirigirse a sus súbditos. Felipe VI antepone su deber como Rey a su parentesco o al cariño hacia su progenitor. Nobleza obliga. El jefe del Estado por encima del hijo. 

Felipe fue más un Rey orgulloso que un hijo dolido y en coherencia con esta postura, en su séptimo discurso navideño, el más largo en sus siete años desde que fue proclamado Rey, disparó a la diana: "Ya en 2014, en mi Proclamación ante las Cortes Generales, me referí a los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman de nuestras conductas. Unos principios que nos obligan a todos sin excepciones; y que están por encima de cualquier consideración, de la naturaleza que sea, incluso de las personales o familiares", aseguraba don Felipe, en inequívoca alusión al Emérito.

"Así lo he entendido siempre, en coherencia con mis convicciones, con la forma de entender mis responsabilidades como Jefe del Estado y con el espíritu renovador que inspira mi Reinado desde el primer día", continuaba, dejando claro que las irregularidades financieras de su padre no tienen que ver con él.

Más allá del discurso formal, desde Informalia queremos resaltar que el Rey ha optado por grabar su alocución en el Palacio de La Zarzuela; su hogar, es decir, el palacio del que su padre está ausente. En 2015 lo cambió por el Palacio Real.

En el Salón de Audiencias, además de las banderas de España y la UE, podía verse un misterio con el nacimiento del Niño Jesús, la Virgen María y San José, de la colección privada, así como un árbol de Navidad. En las paredes de la estancia colgaban los cuadros habituales. Pero lo más importante de la escenografía fue la fotografía de la cómoda, elegida siempre con intención, aunque de algún modo lo como haciendo creer que es una foto que andaba por ahí, cuando sabemos que todo está archiestudiado hasta el último detalle. Y ahí encontramos, además de un volumen de la Constitución que Su Majestad reivindicó, la imagen de don Felipe con su heredera, la Princesa de Asturias. Y no es una foto cualquiera: es la que se tomó durante el acto en homenaje a las víctimas del terrorismo celebrado el 16 de julio de 2020, cuando padre e hija hicieron una ofrenda floral en el pebetero. Toda una declaración que nos señala el futuro de la Monarquía representado en Leonor, alejada de corruptelas, educada en los valores de la Democracia, de la igualdad ante la ley, la solidaridad y formada desde que nació para ser reina de España. Felipe VI se prolongó algo más que en pasados años, durante 14 minutos y 15 segundos. Como es habitual, el Rey finalizó su mensaje felicitando la Navidad en las lenguas españolas cooficiales.

España, camisa blanca...

El Rey eligió un traje gris marengo, camisa blanca y corbata azul. Tras el Himno Nacional y una imagen exterior nocturna del Palacio de La Zarzuela, vimos un mosaico que reflejaba aspectos de este año de pandemia, ejemplos del recorrido por distintos puntos de España de los Reyes, en contacto directo con los diferentes colectivos sociales, encuentros con mayores, jóvenes, familias y con atención a la discapacidad; con agricultores, ganaderos y pescadores; con empresarios y trabajadores. En otras imágenes se reflejaba el apoyo de la Casa Real a los servicios esenciales, salud, educación, integración, mercados y centros de distribución alimentaria y logística; así como al deporte español, al turismo y la recuperación del tejido social y económico.

Corrupción

Eran tales las expectativas que había levantado el discurso del Rey esta Nochebuena, a causa de los escándalos protagonizados por su padre, el Emérito, que algunos analistas se plantearon, no ya si iba a aludir a don Juan Carlos o a posibles reformas en la Monarquía para impedir que la corrupción inunde el palacio de la Zarzuela, sino si habría una transformación incluso del formato de la alocución, convirtiendo la fría comparecencia del Monarca en algo más cálido y cercano, sincero y familiar. Como luego vimos, el formato se mantuvo pero la Heredera ocupó un papel relevante, junto a su padre en la fotografía de la cómoda, junto a la Carta Magna.

Pocos dudaban de que Felipe VI hablaría de la pandemia, de los fallecidos, de las personas que más se han esforzado pero la pregunta era cómo abordaría el tema de su padre, ausente desde agosto, arrinconado en un hotel de super lujo situado en un país teocrático, de la península Arábiga, tan poco democrático como poco respetuoso con los Derechos Humanos pero donde don Juan Carlos disfruta al menos de quienes le agasajan con los mayores lujos materiales del planeta, lujos propios de monarquías absolutas.

Finalmente, el Rey Felipe salvó los muebles. No eludió la cuestión de don Juan Carlos, sin nombrarle. Algunos hubieran preferido que promoviera una Ley de la Corona, la que PSOE y sus socios quieren promover. Otros, que hiciera mención explícita al Emérito, y también están los que hubieran preferido, aunque no lo digan, que no leyera la cartilla a su padre, ni del modo en que lo hizo. 

Más allá de encuestas, es evidente que la Monarquía debe maniobrar para asegurar su supervivencia: las generaciones jóvenes difícilmente entienden conceptos como "inviolabilidad", o que, de acuerdo con la Constitución, el varón siga teniendo preferencia en la sucesión (otra cosa es que Letizia y Felipe no tengan hijos), o simplemente que el jefe del Estado lo sea porque nace hijo de alguien... Y los acontecimientos en torno a don Juan Carlos no ayudan a hace comprender a generaciones futuras el sentido y la importancia de la Monarquía.

Felipe VI ha establecido con este discurso más distancia con respecto al Emérito, sacrificando sus relaciones personales y familiares, en beneficio de la imagen del jefe del Estado; ha sido más Rey que hijo, porque el objetivo alfa era evitar que la institución fuera lo menos afectada posible por los escándalos. No faltarán sin embargo aquellos que vean a un hijo que reniega de su propio padre, especialmente teniendo en cuenta que él ocupa el trono por ser 'hijo de', como en toda monarquía hereditaria. Es una gran paradoja: el jefe del Estado de una monarquía hereditaria no tiene más remedio que renunciar a la herencia de su padre para salvar la Corona.

No olvidemos que ya en marzo Felipe sacó de la asignación económica de la Casa al Emérito, y buscó el titular de que renunciaba a cualquier herencia material procedente de Juan Carlos, lo cual legalmente no es más que un desideratum. Por otra parte, ha exigido la máxima transparencia sobre los movimientos de dinero pero una cosa son los dichos y otra los hechos. Su padre también hablaba de "ejemplaridad" y de "igualdad ante la ley" en los discursos navideños. Y también entonces le creíamos y hasta se sacralizaban sus palabras inviolables... Además, don Juan Carlos sigue perteneciendo a la Familia Real, aunque no resida en Zarzuela.

El cortafuegos entre el escándalo y el actual Rey se cimenta sobre el hecho de que la Fiscalía ha confirmado que ninguna de las tarjetas Royal Black o pagos efectuados por medio de ellas benefició a Felipe, Letizia o sus hijas. Argumentos tan peregrinos como que "España no está ahora para esto" porque "hay otros problemas...", quedan descartados después de que el propio Rey escoja el problema de su padre como uno de los más importantes, al incluirlo en su discurso.

Ética, estética y tribunales

Sin embargo, es cierto que el sector podemita del Gobierno pretende abiertamente acabar con la Corona y que una parte del PSOE es más que partidaria de reforzar la transparencia de la institución y limitar aún más las funciones del Rey. El Soberano hizo mención a don Juan Carlos sin nombrarle, se comprometió con la limpieza y el comportamiento ético, y recordó los principios que deben predominar en la vida pública y política pero lo de su padre va más allá de la ética, la estética y la moral. Si hay implicaciones penales, deberá asumir las consecuencias y Felipe VI, como ha dicho bendecirá lo que los jueces decidan.

Solo de ese modo comprobaremos que lo que dijo este jueves Felipe VI son más que palabras, y que lo que pueda ocurrir con su padre es una cuestión personal del Emérito y no del actual jefe del Estado. La institución monárquica lo agradecerá y a princesa de Asturias, futura reina, también.

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Comentarios 7

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¡Anda que no con la foto del campechano putero!
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¡Parece el malvado Emperador de la Guerra de las Galaxias!

xDDD

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#1
bailedelarepublica
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chiqititas comenzaba cone l peladoalmeida cansado que no lo fichen para dirigr seleccion o un clubmejor dirije la femenil, cantando todo se resuelve con la magia solo se escucha una cancion la puerta hace pam la luvia iiiiii el viento zhuuuuu y sho te amo la la la la la la la la la la la la lá todo se vuelve de ultrasutlra este el baile de la¡rechufa!

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#2
el emerito
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cría cuervos y te sacarán los ojos.

Puntuación -1
#3
Federico Iº de Napole y Sicilia
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Bonita foto de parte de la Cosa Nostra española a la que nadie quiere poner freno. ¿Por qué será?.

Puntuación 5
#4
Javi
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El Rey, a quien un hijo no podría demandar legalmente alimentos, nos explica la importancia de la solidaridad familiar.

El Rey, que no podría ser demandado si tuviera hijo extramatrimonial para que se declarara filiación, nos explica valores familiares.

El Rey, amigo él y su Familia de la Familia Real saudí, nos explica lo importantes que son los valores democráticos.

El Rey, que pudo reinar tras tramitarse una ley orgánica completa en ocho días, nos explica el respeto a la ley.

El Rey, cuya hermana Cristina no ha renunciado a sus derechos dinásticos, nos explica las virtudes de la lucha contra la corrupción.

El Rey, que tiene parientes directos, sin cargo institucional, aforados, nos explica las virtudes de la igualdad.

El Rey, cuyo patrimonio personal y el de su Familia no están sometidos a transparencia, nos explica las virtudes de la transparencia.

En un AUSTERO salón, un AUSTERO rey, nos habla de AUSTERIDAD.

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#5
ayquejoderse
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Se lo estan llevando crudo. y ademas nos llaman tontos. Lo mejor que se puede hacer con la monarquía es quitarla del mediol

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#6
Usuario validado en elEconomista.es
aviamquepasa
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Yo de él me iría a Abu Dabi con el abuelete, a disfrutar de los millones, y vivir bien. Aquí sólo pasarán penurias y cada vez más críticas.

Puntuación -2
#7