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Tamara Falcó lo pasa teta con su novio cañón y las redes se lo toman muy a pecho

Tamara Falcó vuelve a creer en el amor junto a su novio, Iñigo Onieva, con quien ha disfrutado de una escapada a Andalucía por el puente de la Constitución. Los enamorados han sido captados por las cámaras y una de las imágenes, con la manita traviesa del joven, ha revolucionado a los usuarios de las redes sociales.

En la instantánea, ambos caminan abrazados y la mano de Iñigo parece tocar uno de los pechos de su novia, una escena que corre como la pólvora por las redes sociales. "Última hora: Tamara Falcó abandona la vida de beata y su nuevo novio se lo toma muy a pecho (tanto, que se le cae la mascarilla)", dice un usuario en Twitter.

Este internauta bromea con la condición tan devota de Tamara, quien incluso quiso ser monja, tal y como confesó durante una entrevista con Bertín Osborne: "Visité varios conventos. Cuando supe que el demonio existía pensé 'dónde va a ser el sitio donde va a haber menos'", contó en marzo de 2018.

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Pero ahora que el amor ha llamado a su puerta, Tamara ha dejado a un lado su marcada fe cristiana para disfrutar de los placeres de la vida. Hasta se plantea irse a vivir con Iñigo sin pasar por el altar, lo que se considera pecado en la religión católica.

La escapada de la hija de Isabel Preysler y su chico a Ronda, Sotogrande y Marbella también ha provocado un aluvión de críticas en las redes sociales, donde les acusan de saltarse las normas contra el Covid-19. "Lo pasan teta saltándose las normas anticovid", alega un tuitero, bajo la instantánea ya comentada.

La propia Tamara respondió a los ataques al asegurar que su viaje al sur era por "trabajo", ya que publicó imágenes en Instagram a modo de promoción del establecimiento en el que se alojaron los enamorados y sus dos acompañantes: Isabel Junot y Álvaro Falcó, primo de Tamara e hijo de Fernando Falcó, fallecido hace tan solo dos meses.

Bronca de mamá Preysler

Estas justificaciones no sirvieron a mamá Preysler. Según pudo saber Informalia, Isabel echó un buen rapapolvo a su hija. La filipina siempre ha sido muy cuidadosa con todo lo que tiene que ver con su trabajo y, fundamentalmente, su imagen pública. Ella siempre ha sido consciente de que su imagen va ligada a las de las marcas que la patrocinan. Preysler sabe que el comportamiento de Tamara podía perjudicar no solo su imagen, sino también la de las firmas que promociona. Y así se lo ha hecho saber a su hija, llamada a ser su sucesora en estas cuestiones.

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