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Tamara Falcó excusa su viaje prohibido en pleno puente diciendo que era cosa de trabajo

Intenta justificar lo injustificable, por muy hija de... que seas no eres distinta al resto de los españoles. Y saltarse alegremente el confinamiento, incumplir las normas sanitarias, y viajar con su pijopanda de Madrid a Málaga en el Puente de la Inmaculada le puede salir muy caro a Tamara Falcó.

Por eso está desesperada. Es que hay que ser poco inteligente o muy ingenuos para colgar en las redes sociales imágenes de su escapada prohibida a la malagueña Ronda. Es como alardear de aquello a lo que al resto de los españolitos de a pie les prohíben.

Los paseos por el campo con su novio, Iñigo Onieva, su primo, Álvaro Falcó, y la novia de este, Isabel Junot, las fotos rondeñas, suponen claramente que han infringido las leyes contra la pandemia. Y la multa, si no existe una justificación legal para ese desplazamiento, podría ser de órdago.

Hay que buscar excusas que les salven de la sanción, y q la marquesita de Griñón, que acaba de estrenar título nobiliario, se le ha ocurrido bautizar la escapada como "viaje de trabajo", a modo de intercambio laboral. Ella promociona en su Instagram el lujoso complejo donde se alojó con su pijopanda, y, a cambio, la estancia les sale gratis. Si es cierto lo que dice, tendrá que hacer constar en su próxima declaración de Hacienda los términos del intercambio. Y ya veremos si lo hace.

Los cuatro allegados disfrutaron de la exclusiva La Organic Experiencie, un proyecto que aúna arquitectura, turismo y gastronomía, auspiciado por el francés Philippe Patrick Starck. Y ya se ha encargado la famosa Tamara de colgar imágenes del lugar en sus stories de Instagram. Lo que no cuadra es que se llevara con ella al menos a tres personas que no pintan nada en este supuesto intercambio de favores. No hay justificación posible. ¿Y suponiendo que nos creamos todo, qué ejemplo es éste? ¡Vaya papelón el de la empresa de Philippe Patrick Starck caberar a la gente con malos ejemplos!

No es la primera ocasión, ni seguramente la última, que pillamos a la socialité en un renuncio. Como ya informamos anteriormente en esta web, la marquesita y su novio se saltaron la norma que limita las reuniones con familiares y amigos a seis personas, reuniéndose en una casa con diez. Y los fotógrafos les inmortalizaron en plena calle a la una de la madrugada, una hora después del toque de queda de Madrid. Cuando les preguntaron si eran conscientes de la infracción dieron la callada por respuesta. Como diría un castizo, "te han pillao con el carrito del helao".

Mamá Preysler debería llamar la atención a su hijita ante tanto despropósito. A ver si hay suerte y su niña, tan pija y religiosa, les hace más caso que a las autoridades. O, mejor, que sus vírgenes y santos la protejan ante el multazo que le puede caer encima. O algo peor.

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