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La confesión de Rafael Amargo horas antes de su detención: "No soy un santo"

Rafael Amargo ha sido detenido junto a otras tres personas, su pareja actual, su productor y un amigo, por los presuntos delitos de organización criminal y tráfico de drogas en una operación de la Policía Nacional que todavía está abierta. Este arresto se ha producido a unas horas de estrenar en el teatro La Latina de Madrid su último espectáculo: Yerma, basado en la obra homónima de Federico García Lorca.

Con motivo de este estreno, el bailaor concedió varias entrevistas a diversos medios. En una de ellas, el artista reconoció "no ser un santo", en unas palabras que han adquirido importancia tras su detención en el marco de una operación contra el tráfico de drogas.

Amargo habló para Semana y contó lo que había hecho durante los meses del confinamiento: "Los he vivido en el sofá de mi casa. Llevaba muchos años con la maleta dando la vuelta al mundo y me ha venido muy bien", decía el bailaor, que aseguraba ser alguien afortunado: "He tenido una racha de buena suerte durante muchos, muchos años y de repente, cuando esto llegó, no me di ni cuenta, hasta que pasaron los meses y me dije: 'Coño, ¿porqué no se puede salir?'".

El artista también desvelaba con quién había pasado el confinamiento: "Pues me lo he pasado con mi Luciana. Es un amorcito que trabaja conmigo. Es una alegría que me ha puesto Dios en el camino", explicaba. Se desconoce si ella es la pareja que podría haber sido detenida junto a él.

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Preguntado por si planea tener más hijos, Amargo era contundente: "Pues no sé con quién habré fecundado… Creo que como en mi nuevo espectáculo hay embarazos, se habrán confundido. ¡Pero si yo no tengo ni perro que me ladre! Sería el primer hombre que se queda embarazado en la tierra… Yo creo que habrás escuchado cosas de los niños, en fin, que el mundo no se hizo en dos días", declaraba. Aunque no descartaba ser padre de nuevo con un amigo: "Te puedo decir que el otro día estuve hablando con un amigo, que en su momento fue popular porque ganó un concurso de belleza, y queríamos tenerlo los dos, porque es una persona estupenda. Pero en plan, tener un hijo y hacernos los dos responsables, sin tener una relación. ¿Sabes esas parejas que tienen una relación bonita?, pues eso. Pero tampoco ahora es el momento del anillo de boda".

En el momento álgido de la entrevista, Rafael aseguraba no ser un santo: "Algunas veces sufro mucho. Soy una persona que tiene muchos sentimientos. Las penas siempre las lleva uno por dentro, pero nunca tiraré por el mal camino. Yo ni fumo ni bebo, aunque tampoco soy un santo. Está muy revuelto el mundo y yo no sé dónde vamos a acabar y si me gustaría tener otro hijo, porque no…", se sinceraba. También hablaba sobre su ajetreada vida amorosa: "¡Ya me he casado siete veces! Cuando estoy aburrido me caso, así tengo la excusa perfecta para celebrar una fiesta", bromeaba.

El bailaor también tenía bonitas palabras hacia sus dos hijos, fruto de su relación con Yolanda Jiménez: "Pues con los que tengo ahora imagínate, uno con quince años y otro con doce… El de quince años vive en su mundo propio, es guapísimo, auténtico, autóctono… Ahora se quiere ir a vivir solo, como si se pensara que el mundo es coser y cantar. Es que, además, son responsables. Los niños de hoy en día están muy adelantados. León es el más bohemio y luego está Dante, que le gusta el fútbol, ya tiene su paga… No tienen nada que ver el uno con el otro. Son muy diferentes", contaba.

Rafael aseguraba ser un padre muy orgulloso: "Por supuesto, ¿a quién no le van a doler sus hijos? Mis hijos me duelen a mí, que soy el que los ha parido. Porque los he parido yo. Te lo digo porque Yolanda tenía que parir un mes después, pero yo fui al médico y le dije: '¿Está ya formado el niño? Pues póngalo a parir ahora'. Yo quería que mis hijos fueran capricornio como su padre", confesaba.

Por último, Amargo admitía sentirse un tanto maltratado por ser tan sincero y crítico: "El otro día lo estábamos hablando. Yo por ejemplo, denuncio a una entidad pública y esta me crucifica de por vida y otro la denuncia, como ya ha pasado, y al día siguiente le dan la medalla del premio nacional de la danza. Dicen que doy a ganar mucho dinero, pero a mí no me llega nunca. Tengo muy mala suerte. Con todo lo que han ganado a mi alrededor…", sentenciaba.

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