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Cayetano Martínez de Irujo, el más religioso y mediático de los hijos de la duquesa de Alba

Los seis hijos de la duquesa de Alba han guardado siempre las formas en cuestiones de religiosidad, asistiendo a las iglesias, procesiones y demás exhibiciones católicas con respeto y educación. Sin embargo, no es un ningún secreto que que no todos los descendientes de Cayetana profesan la misma devoción y fervor. Carlos Fitz-James Stuart, el actual duque de Alba de Tormes, al frente de la casa, y sucesor de su madre, asume con rectitud institucional sus deberes para con la Iglesia, pero no es precisamente un beato y en su vida privada no ha tenido problema en divorciarse sino ante Dios sí ante los jueces. Tampoco Alfonso Martínez de Irujo, duque de Híjar, parece ser de misa diaria, y desde luego no exhibe su catolicismo. Menos cercano aún de la fe católica vemos a Jacobo Fitz-James Stuart, conde de Siruela. Ni ellos ni Fernando Martínez de Irujo, marqués de San Vicente del Barco, ni Eugenia Martínez de Irujo, duquesa de Montoro, asistieron este viernes 20 a la misa funeral que su hermano Cayetano Martínez de Irujo organizó en Sevilla. Problemas de Covid y perímetros aparte, con comunidades autónomas cerradas y la movilidad limitada, puede que además, sencillamente, las creencias de varios de los hijos de la duquesa no les hagan sentirse obligados a asistir cada año a eventos de corte estrictamente religioso como el que montó de nuevo en el sexto aniversario el duque de Arjona. Y eso no significa que no recuerden a su madre sino que lo hacen en la intimidad, a su manera y sin exhibirlo.

La cuestión es que el sexto aniversario de la muerte de la duquesa de Alba había programados al menos dos funerales. Uno, como ya contamos, se celebró en Sevilla con una misa a las siete la tarde en Los Gitanos, cerca del palacio el Palacio de Dueñas, donde reposan parte de la cenizas de Cayetana, tan vinculada a la hermandad. En su día, la aristócrata donó 100 millones de pesetas para la reconstrucción de esta iglesia. Otra parte de las cenizas reposan en el panteón de los Alba en la localidad de Loeches (Madrid).

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La misa fue organizada de nuevo por Cayetano Martínez de Irujo, quien aparece a sus 57 años como el hijo que más vela desde entonces por la memoria de su madre, al menos en términos religiosos y mediáticos. Amigos sevillanos de Cayetana, como Curro Romero, su esposa Carmen Tello y el doctor Trujillo, el médico sevillano que atendía a la duquesa, no faltaron a la misa, que estuvo oficiada por el canónigo de la Catedral de Sevilla Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, el mismo sacerdote que casó a doña Cayetana y Alfonso Díez, al igual que a su hijo Cayetano Martínez de Irujo con Genoveva Casanova, y a los actuales duques de Huéscar, Fernando Fitz-James Stuart y Sofía Palazuelo.

Tampoco faltaron la novia del duque de Arjona, Bárbara Mirjan, de 23 años, y su hija Amina. El jinete, y quinto hijo de la aristócrata, fue el único presente en la ceremonia de Sevilla. Los otros solo asistieron al funeral de su madre en el primer aniversario.

"Me salta mucho el recuerdo. Y la homilía ha sido muy bonita. Ignacio la hace tan bonita, y te trae recuerdos. A mí mi madre no se me olvida, pero te recuerda más cuando una persona ha sido tan grande y ha hecho tanto. Merece más la pena, y ella se lo merece", comentó el duque de Arjona y añadió: «Por lo menos una vez al año hay que hacerle un homenaje, para que venga quien quiera venir, quien sienta venir, y aquí estamos todos los años».

Viaje a Ave a Madrid

En Madrid, el mismo día y a las 12 de la mañana, el duque de Alba había convocado a la familia a una misa en memoria de su madre en la capilla del palacio de Liria. Y, dado el acercamiento que se ha producido en las últimas semanas entre Carlos Fitz–James Stuart y su hermano Cayetano, el jinete quiso regresar al palacio de la calle Princesa que fue su casa hasta que después del fallecimiento de Cayetana el nuevo duque de Alba le pidió dejara Liria y se buscara otra residencia.

Pero este viernes, cuando el duque de Arjona llegó al palacio familiar, después de haber hecho el viaje desde su finca sevillana hasta Madrid, se encontró con que la misa había sido desconvocada por falta de quórum. Ninguno de sus hermanos había podido (o querido) asistir. Por eso algunos viajeros que tomaban el AVE de Madrid a Sevilla de las 4 de la tarde de ese mismo 20 de noviembre, coincidieron allí con el jinete, que llegó justo a tiempo de estar presente en la misa del Cristo de los Gitanos que él organizó. "Yo he estado esta mañana en Madrid porque hace dos días me anunciaron que había una misa en Liria para la familia. Fui para asistir a esa misa porque sentía el deber de estar también allí. Pero se ha suspendido", confirmaría horas más tarde ya en la capital andaluza Cayetano.

A pesar de esta complicada ida y vuelta de Sevilla a Madrid y viceversa en el mismo día, el acercamiento de Cayetano y el mayor de los Alba es una realidad. Desde hace año y medio, Carlos Fitz-James Stuart estaba intentando romper el hielo con su hermano, dolido éste último por haber sido apartado del palacio y de la gestión de la Casa, para la que, según él sostiene, había sido designado por su madre. Al menos eso dice Cayetano, quien esgrime una carta que la duquesa dirigió a todos sus hijos, señalando al jinete como el encargado de la gestión de las empresas. Cayetano venía a ejerciendo desde hacía años esa función y quería continuar junto al heredero del título tras el fallecimiento de su madre.

Dos horas con Carlos

Recientemente y a instancias de su hermano mayor, Cayetano acudió a Liria y mantuvo con él una larga conversación de casi dos horas, donde hablaron franca y serenamente de todos los malentendidos que hasta ahora había entre ellos. Esta nueva actitud del duque de Alba, cercano y comprensivo hacia su hermano, ha sorprendido en la familia, algunos de cuyos miembros se preguntan en privado qué ha ocurrido y cuáles son los motivos de Carlos Fitz-James Stuart para este cambio de actitud.

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