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Isabel Pantoja y los misteriosos robos que han marcado su vida: las cajas fuertes de la tonadillera

19/11/2020 - 12:23

La relación entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja vive su peor momento debido a las fuertes acusaciones del DJ a su propia madre. La acusa de haberla engañado con la herencia de su padre, Paquirri. Desde la trágica muerte del torero, la folclórica sostiene que entraron a robar a Cantora y se llevaron las pertenencias de su marido, las mismas que Cayetano y Fran Rivera llevan reclamando durante toda la vida.

Estas últimas semanas, la versión de la tonadillera ha sido desmentida una y otra vez por el propio Kiko, que siente que ha sido víctima de un engaño durante toda su vida. El pasado 2 de agosto habría entrado a una misteriosa habitación de Cantora, en la que, según su versión y la de otras personas cercanas, Pantoja tendría guardadas todas las pertenencias del diestro. En alusión a este robo que sostiene la cantante, recordamos este y otros sucesos que se han producido a lo largo de su mediática vida. 

La caja fuerte de la herencia de Paquirri

En 1984, apenas unos horas después de la muerte del torero, a Isabel Pantoja le habrían reventado la caja fuerte de la mismísima Cantora. Los hermanos del torero alegaron que en la caja se guardaban 40 millones de pesetas, unas esmeraldas y unas cintas en las que se demostraría que la tonadillera habría engañado sentimentalmente al diestro.  

La versión de la tonadillera nunca fue aceptada por la familia Rivera, pues su teoría es que Isabel Pantoja habría viajado a media noche hasta Cantora para hacerse con los contenidos de la caja fuerte. Carmina Ordoñez, además, denunció a Isabel en 1992 con el apoyo de Fran, que acababa de cumplir la mayoría de edad.

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Carmina reclamaba para sus hijos los objetos personales de su padre y la Justicia les dio la razón. Sin embargo, no los recuperaron porque Isabel manifestó que habían saqueado Cantora y los objetos personales del diestro. Los mismos que ahora habría visto con sus ojos Kiko Rivera.

La caja fuerte de la casa de Encarna Sánchez

La estrecha amistad entre Isabel Pantoja y Encarna Sánchez también tiene una caja fuerte de por medio. En 1993, el chófer de la locutora estrella de la COPE, Carlos Rodríguez, fue detenido. Lo acusaron de haberle robado 43 millones de pesetas, que se encontraban en la caja fuerte de su casa en Madrid. Sin embargo, tras pasar dos veces al mes por comisaría y tener sus cuentas bloqueadas, Rodríguez volvió a trabajar con la comunicadora, demostrando que su jefa tenía confianza plena en él. 

El entorno de Sánchez aseguró que Encarna le había regalado a la folclórica un Grand Cherokee Verde y un BMW 750. También la ayudó a liquidar sus finanzas: la presentadora le compró a su amiga la finca 'La Garza', de 37 hectáreas y situada en Medina-Sidonia (Cádiz), por 20 millones de pesetas (120.000 euros). Este terreno formaba parte de la herencia que Paquirri dejó a su hijo, Kiko Rivera. De esa forma, los problemas de liquidez de Pantoja quedaron subsanados.

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Poco tiempo antes del supuesto robo, la de la COPE habría roto su amistad especial con Pantoja. La relación entre las dos se desquebrajó por completo cuando salieron a la luz las famosas fotos de la folclórica con María del Monte en la playa. Algo que no le sentó nada bien a Encarna.

El robo de La Moraleja

En octubre de 2012, un mes antes de que Isabel Pantoja entrara en la cárcel de Alcalá de Guadaira, en Sevilla, unos supuestos ladrones entraron en su casa de La Moraleja, en Madrid. Habrían entrado en la casa de la artista aprovechando que estaba junto a su familia en Cantora, mucho más cercana a Málaga donde se celebraba el juicio por el caso Malaya.

Según se publicó entonces, la policía no descartaba que se tratara de una banda organizada que habría cometido varios robos en la lujosa urbanización madrileña. Los ladrones habrían entrado por la ventana de la piscina climatizada y, entre otras cosas, reventaros las tres cajas fuertes. No obstante, no trascendió si habían objetos de valor en el interior de la vivienda. En diciembre de 2015, mientras disfrutaba de permisos carcelarios, Isabel vendió la casa para subsanar la multa de más un millón de euros por la que había sido condenada.







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