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Jesus Gil salvó a Isabel Pantoja de una sanción por recomendación de Encarna Sánchez

19/11/2020 - 11:52

Isabel Pantoja fue condenada en abril de 2013 a dos años de prisión por blanqueo de capitales por el caso Malaya. La tonadillera contribuyó a "enmascarar" el dinero ilícito de su entonces novio, Julián Muñoz, cuando era alcalde de Marbella. En contra de lo que se pensaba, éste no fue el primer y único encontronazo de la cantante con la justicia marbellí.

Según cuenta el portal El cierre digital, Isabel ya fue sancionada por un escándalo urbanístico en 1992, cuando vivía con la locutora Encarna Sánchez en Marbella. La demarcación de Costas de Andalucía, dependiente del Ministerio de Obras Públicas, abrió un expediente sancionador a la artista el 25 de marzo de 1992 por la colocación de unas "escolleras", unos muros con escalera para bajar fácilmente al mar, en una zona de dominio público en la playa de las Cañas, en Marbella.

El medio publica una serie de documentos que prueban que Isabel contrató a una brigada de obreros, pagada por Encarna, para levantar unos muros de obra que conectaran la casa que tenía la estrella de radio en la Urbanización Marbesa con el mar. Todo ello sin permiso ni autorización, lo que le llevó a ser expedientada.

El expediente sancionador iba dirigido personalmente contra Pantoja, pero fue silenciado y metido en un cajón para el resto de su vida administrativa gracias a la mediación de Encarna con el entonces consejero de Obras Públicas de la Junta de Andalucía, Jaime Montaner. La locutora también mantenía buena relación con el entonces alcalde de Marbella, Jesús Gil y Gil, que curiosamente era contertulio en su programa de la Cope.

Encarna ya sabía que lo que estaba haciendo Isabel no era legal, tal y como se lo advertían los administradores de su patrimonio, pero ella se lo permitía por el gran cariño que le profesaba. Debido a su estrecha relación, Sánchez incluso ayudó económicamente a su amiga al comprarle la finca 'La Garza', de 37 hectáreas y situada en Medina-Sidonia (Cádiz), por 20 millones de pesetas (120.000 euros). En dicho terreno planeó construirle a la cantante una gran casa cortijo de más de 700 euros cuadrados. No obstante, su relación se rompió poco después.

El engaño de Isabel a su amiga Encarna

Esta compraventa entre Isabel y Encarna también está siendo investigada por los medios. La periodista Ángela aseguró en La Razón que la artista engañó a su amiga y, en el momento de la compra, le ocultó que la finca estaba alquilada a los Vilariño. La tonadillera, con Encarna presente en la notaría, negó el arrendamiento, pese a que los Vilariño ya llevaban dos años pagándole el alquiler. Gracias a este engaño, evitó compartir con la locutora las rentas que producía La Garza.

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El propio David Vilariño confirmó que era Pantoja quien cobraba el importe íntegro de las rentas. Por si fuera poco, tras la muerte de Encarna, Isabel continuó embolsándose el dinero del alquiler de esta finca, y eso que no le correspondía, ya que el terreno era propiedad de la única heredera de la periodista, Clara Suñer.

En total, Isabel ganó 1,2 millones de euros durante los más de veinte años que los Vilariño fueron arrendatarios de las tierras de Paquirri que ya no pertenecían a Pantoja. Una parte de ese dinero correspondía a su hijo. La otra, a Clara Suñer, propietaria legal de La Garza desde 1996. Ninguno de ellos recibió su parte.







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