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El viernes 13 de la infanta Elena: el aniversario que no quiere recordar

El viernes 13 de cualquier mes es considerado un día de mala suerte, terrorífico, en la mayor parte de las culturas anglosajonas. Es lo que equivaldría al martes 13 en España. Para la infanta Elena, no es un día cualquiera. Y es que este mismo día, hace 13 años, se anunció la separación entre la hija de los reyes don Juan Carlos y doña Sofía y Jaime de Marichalar.

El anuncio todavía se recuerda por las famosas palabras que usó la Casa Real, que se refirieron al "cese temporal de la convivencia" de los duques de Lugo, en unas palabras que han dado origen a millones de chanzas y que permanece en la memoria colectiva de los españoles.

El comunicado se lanzó el 13 de noviembre de de 2007, tres después de que el rey Juan Carlos hubiera dejado otro momentazo para el imaginario español tras su "¿por qué no te callas?" al presidente venezolano Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana celebrada en Chile. La primera separación en la familia real se confirmó meses después, en 2009.

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No había vuelta atrás. Elena abandonó el hogar conyugal, ubicado en el madrileño barrio de Salamanca y propiedad Marichalar, para instalarse en un chalet que alquiló en una zona cercana. La crisis que atravesaba el matrimonio venía de lejos. Hubo un hecho que marcó su relación: el gravísimo ictus que sufrió Marichalar el 22 de diciembre de 2001 y que estuvo a punto de acabar con su vida.

Desde ese momento, la personalidad de Jaime cambió, quizás por las secuelas que sufrió tras el percance médico. Según cuenta El Mundo, tuvo una crisis existencial, lo que derivó en extravagancias como lucir coloridos pañuelos y abanicos, al tiempo que se prodigaba en fiestas que no casaban con su condición de yerno de los Reyes. En un intento por salvar su relación, Elena y Jaime se trasladaron a Nueva York, donde él se centró en su rehabilitación, supervisada del cardiólogo Valentín Fuster.

Los problemas entre ambos no finalizaron con esta mudanza y desembocaron en un divorcio que ponía fin a sus más de 12 años de matrimonio. En ese tiempo, nacieron sus dos hijos: Froilán, que llegó al mundo en julio del 98, y Victoria Federica, que nació en septiembre del 2000. Ellos son el gran nexo entre Jaime y Elena, quienes mantienen una relación cordial desde su separación.

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