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Grace Kelly cumpliría hoy 91 años: los misterios que rodean su muerte

Si un 13 de septiembre de 1982 su vida no se hubiera truncado en un trágico accidente de coche, Grace Kelly hubiera cumplido este jueves 12 de noviembre los 91 años. La muerte de la madre de Alberto de Mónaco sigue generando especulaciones a día de hoy debido a todas las teorías que surgieron alrededor del suceso.

Su muerte tuvo lugar en la misma carretera en la que años atrás grabó una de las escenas de la emblemática Atrapa un ladrón con Cary Grant. Volvía con su hija Estefanía de Mónaco, que entonces era una adolescente de 17 años, al palacio de Montecarlo. Uno de los pocos asuntos que quedó en claro es que ninguna de las dos llevaba el cinturón de seguridad en el momento del accidente.

Tras el accidente se dijo que Grace no conducía el vehículo, sino su hija Estefanía, que entonces tenía apenas 17 años y no contaba con carnet de conducir. Esta especulación cobró fuerza tras las revelaciones de un testigo que aseguró haber visto a Estefanía conduciendo el coche mientras la emblemática actriz se encontraba en la parte trasera del vehículo. 

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La propia Estefanía desmintió esta teoría en 2002 en una entrevista concedida al prestigioso Paris Match: "Yo no estaba conduciendo, eso está claro. De hecho, la puerta del pasajero se rompió por completo, salí por el único lado accesible, el del conductor", confesó entonces.

También lo negó Rainiero de Mónaco en repetidas ocasiones antes de morir en 2005: "Si hubiera alguna interpretación que pareciera mínimamente posible, diría 'todo bien'. Pero cuando siguen repitiendo la historia de que Estefanía conducía y saben que no es verdad, cuando saben que se ha demostrado que ella no conducía, nos duele a todos".

Otra de las teorías que se barajó por entonces fue la de la supuesta discusión que mantuvieron madre e hija momentos antes de que el coche cayera por un terraplén de 40 metros, cambiando para siempre la vida de los Grimaldi. La joven Estefanía se encontraba en una época de rebeldía debido a su noviazgo con el piloto de carreras Jean-Paul Belmondo. La familia monaguesca nunca habría aceptado esta relación entre los dos.

Estefanía nunca ha desvelado si esta teoría es cierta o no. Al respecto aseguró que este pasaje queda "estrictamente entre nosotras dos", debido a que "ciertos secretos, ciertas imágenes, ciertas cosas sobre esta historia pertenecen a mi corazón". No obstante, desveló que durante un momento del viaje le dijo que estaba sintiendo dolor de cabeza.

Lo que nunca se ha esclarecido es si fallaron los frenos del vehículo o, si por el contrario, la madre de Carolina de Mónaco confundió el acelerador con el freno. La propia Estefanía también habló al respecto: "Estaba a punto de examinarme para el carnet de conducir, mi madre decía que no podía frenar y yo sabía lo que tenía que hacer para detener el coche". Para ella también es confuso: "Probé todo, incluso puse el freno de mano. ¿Mi madre confundió el pedal del freno con el acelerador? No lo sé", recordó.

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También se especuló que la actriz podría haber sufrido pérdida de movilidad en las piernas debido a una repentina hemorragia cerebral: "Fue un incidente que de haberse producido estando en casa, quizá se habría sentado unos minutos y se habría sentido mejor, pero no podemos estar seguros", declaró días después el doctor Chatelein, cirujano jefe, al diario Times.

Tras el accidente la trasladaron a una clínica privada en el centro de Montecarlo, donde descubrieron que ya era demasiado tarde para intervenirla quirúrgicamente. Después de haberse mantenido en vida durante unas horas gracias a la máquina a la que estaba enganchada, la mujer que con su belleza y elegancia enamoró a todo el Principado de Mónaco perdió la vida la noche siguiente, la del 14 de septiembre, a la temprana edad de 52 años. Se dijo entonces que si hubiera sido atendida en el hospital de Niza, a cincuenta kilómetros del lugar donde se produjo el accidente, su vida se hubiera podido salvar. 

La muerte de Grace Kelly forma parte de la conocida 'Maldición de los Grimaldi'. Una maldición que nació en el siglo XIX cuando el príncipe Rainiero I rechazó a una amante gitana: "¡Ningún Grimaldi hallará la felicidad en el matrimonio!", le aseguró la mujer en su profecía. En alusión a esta 'maldición' también se recuerda la muerte del marido de Carolina de Mónaco, Stefano Casiraghi, que perdió la vida en 1990 mientras participaba en una competición de off-shore, un deporte náutico del que fue campeón del mundo. Siete años después de su boda, Carolina se convirtió en la viuda de Mónaco.

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