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Meghan Markle y el príncipe Harry cumplen con una tradición de la corona británica tras el 'rechazo' de Buckingham


Meghan Markle y el príncipe Harry han reaparecido por sorpresa en Estados Unidos. A pesar de estar lejos del Reino Unido, los duques de Sussex han cumplido con la tradición del Día del Armisticio, día en el que se homenajea a los fallecidos durante la Primera Guerra Mundial.

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La reaparición no ha estado exenta de polémica, pues desde los tabloides británicos especulan que el palacio de Buckingham le negó la posibilidad de depositar una corona con su nombre en el Cenotafio de Londres. Así lo recoge The Sunday Times, que contra todo presagio aclara que la reina Isabel no tenía conocimiento de la solicitud de su nieto.

El hermano de Guillermo de Inglaterra le habría encargado una corona al cuartel general de Kent de la Royal British Legion que costaría algo más de diez mil euros. Tras la negativa a sus deseos, Harry y Meghan han cumplido con la tradición pero en Estados Unidos, concretamente en el cementerio de Santa Bárbara, donde residen en su mansión de 14 millones de dólares.

Se dirigieron este domingo hasta allí para depositar unas flores que recogieron del propio jardín de su casa. Uno de los ramos lo dejaron en recuerdo de las personas que han perdido la vida al servicio de la Real Fuerza Aérea Australiana y el otro por los soldados fallecidos de la Real Artillería Canadiense.

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Junto a una de las coronas, el príncipe Harry dejó el siguiente mensaje: "A todos los que han servido y están sirviendo. Gracias". Harry le atesora un gran cariño a las fuerzas militares, incluso se dice que no descarta retomar en un futuro sus labores dentro del ejército británico.

Para esta ocasión tan especial, Meghan escogió un atuendo implacable. Se enfundó en un abrigo largo negro de Brandon Maxwell, ceñido a la cintura gracias al cinturón que llevaba incorporado. Lo combinó con su larga melena negra suelta, el broche de una amapola propio de este día y unos salones negros de Jennifer Chamand. Paralelamente al gesto simbólico de los duques, los royals británicos también cumplieron como cada año con esta tradición en Londres.







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