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Las humillaciones que tuvo que soportar la reina Sofía: compartió el mismo avión que Corinna en 2006


Nuevos y asombrosos detalles sobre el triángulo entre el rey Juan Carlos, Corinna, y doña Sofía han salido a la luz. La madre de Felipe VI tenía constancia plena de la aventura de su marido desde el año 2006, año en el que compartieron el mismo avión para viajar junto a él a Arabia Saudí. Unas informaciones que llegan después de las sonadas declaraciones de la ex princesa en el Paris Match, donde aseguró que el rey le dijo que su abdicación fue el resultado de un plan urdido por su mujer y el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

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Aunque doña Sofía tenía sospechas de esta relación desde mucho antes, no lo confirmó completamente hasta que tuvo lugar este viaje: "Juan Carlos estaba tan ciego de amor por su amante que no consentía en separarse de ella ni unos días. Consiguió llevarla a un viaje oficial a Arabia Saudí. ¡Y Corinna viajó en el mismo avión militar que la reina! ¡Durante ocho horas compartieron el mismo recinto!", asegura la periodista Pilar Eyre en Lecturas atendiendo a fuentes cercanas.

Durante este viaje, la que verdaderamente ejerció de esposa de don Juan Carlos fue Corinna. La reina solo era la imagen: "El rey se sentó al lado de su novia, cosa que a nadie extrañó, porque el matrimonio real hacía muchos años que no se dirigía la palabra y tenía agendas separadas. Y mientras la reina se dedicaba a actos culturales como inaugurar hospitales o visitar yacimientos arqueológicos, Corinna acompañaba a don Juan Carlos en sus actividades, desde dar una conferencia hasta entrevistarse con los hombres más ricos del mundo", señala la periodista.

Tal era la complicidad entre el rey y su amante, a la que la reina llamaba despectivamente "esa mujer", que los periodistas de Arabia Saudí la tomaron como su segunda esposa. "Mientras para unos era una consejera estratégica del rey de España, otros creían que se trataba de una segunda esposa, algo que no sorprendía en unos países donde la poligamia está permitida", cuenta. Una de las personas que acudió a ese viaje asegura que mientras tanto "la reina no se inmutaba", tragaba para dentro. 

Otro episodio vivido entre la reina Sofía y Corinna tuvo lugar tan solo dos meses después en Barcelona, cuando se celebraron los premios Laureus, que se conceden anualmente a los mejores deportistas de todo el mundo. Una ceremonia benéfica a la que no acudió la reina porque la organización corría a cargo de la propia ex princesa, ya que el fundador era un buen amigo de su progenitor.

En este fiesta, a la que sí acudió prácticamente toda la familia real, Corinna se movió como pez en el agua: "Recibía parabienes de altas personalidades, alternaba en la cena previa con Felipe y Letizia e intercambiaba en la fiesta besos cariñosos, miradas cómplices y sonrisas con su marido… ¡y hasta con su yerno y su hija Cristina! Al año siguiente, con su cuñada, Pilar de Borbón… ¡y con su mismísima hermana, la princesa Irene! Irene, su paño de lágrimas", asegura Eyre.

El tercer episodio incómodo para la reina tuvo lugar cuatro años después, en 2010, cuando el rey se sometió a una operación de un nódulo en el pulmón en el Hospital Clínic de Barcelona. "Como la reina sabía que al lado de su marido estaba Corinna, se quedó en Madrid. Pero cuando empezó a rumorearse que operaban al rey y que la reina no estaba a su lado, se puso en marcha el operativo 'la reina a Barcelona'", relata la periodista.

Cuando Sofía llegó, Corinna tuvo que marcharse de la sala donde veía a su amado a través de un cristal: "Ella quiere ver por última vez a Juan Carlos a través del cristal de la UCI y allí le comunican que el nódulo es benigno, pero que la reina ya está llegando".

El equipo de seguridad de don Juan Carlos hizo malabares para que la reina no se la encontrara por los pasillos: "Hombres con pinganillo corren por los pasillos conduciendo casi en volandas a una Corinna aturdida por una noche sin dormir y muy afectada por el estado del rey. La bajan por un montacargas de camillas mientras la reina llega en el mismo instante a la sexta planta, saluda a los médicos con su sonrisa imperturbable y se dirige a la misma sala que ha abandonado la amante. Quizás en el suelo están aún los restos del pañuelo que la princesa ha destrozado", cuenta.

Esta operación supuso un antes y un después para el monarca, que se planteó seriamente su divorcio con la madre de sus tres hijos: "Fue después de la convalecencia de esta operación, en la que solo contó con la compañía de Corinna y su hijo, cuando Juan Carlos habló de su posible divorcio con el presidente del Gobierno, que se lo desaconsejó, y con su mujer, que se mostró indignada", asegura Eyre.

Mariano Rajoy no fue el único que se mostró reacio a la decisión del rey, también el por entonces príncipe Felipe que le espetó en la intimidad un "pobre mamá". Junto a sus hermanas, también le advirtieron que "te vas a cargar la institución". Informaciones que cuadran con las declaraciones de Corinna, que ha manifestado que el rey le llegó a regalar incluso un anillo de compromiso.







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