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Pablo Motos presume de musculitos a lo Santiago Abascal con su entrenador de lucha

23/07/2020 - 10:59

"Poniendo a prueba con el wakeboard a mi entrenador de lucha", dice el director de El Hormiguero, que aprovecha sus vacaciones para optimizar su excelente forma física. Pablo Motosconsiderado el presentador mejor pagado de la televisión, incluso por encima de Ana Rosa Quintana, no escatima en lujos cuando se trata de aprovechar sus días libres. 

Si hace apenas 24 horas era Santiago Abascal el que lucía cuerpazo en la red (publicando en Instagram varias imágenes presumiendo de musculitos mientras hace pesas en el gym), ahora es Pablo Motos el culturista. 

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Si el líder de Vox lucía una camiseta del Tercio de la Armada, Motos se quita la ropa para marcar abdominales.

Los músculos de Santiago alteraron a sus fans: "Santi, estás mazao", "Guapo, fuerte, con valores e inteligente, que más se puede pedir para España", "Luego lleva el traje y parece que lo va a estallar" o "Cuánto me gusta este hombre", son solo algunos de los comentarios que ha recibido el post. Pero los de Motos también se han entusiasmado. 

El valenciano lleva meses viviendo una metamorfosis no solo física sino también ideológica. Dicen que ha pasado de ser (o parecer) apolítico, a recibir zascas frecuentes y contundentes por sus manifestaciones, a lo mejor porque dice lo que le da la gana, o tal vez porque le funciona con la audiencia ser polémico. 

En uno de sus últimos hormigueron antes de despedir temporada, recibió a su amigo Santiago Segura y en algún momento hablaron de política. "Me parece mal que mienta un ministro, pero igual es de fachas", decía el intérprete y creador de Torrente, a lo que el anfitrión y presentador contestaba así: "Da miedo hablar de esto, lo cual es un síntoma horrible por el nivel de insultos que estamos viviendo", dijo el valenciano. 

"Facha"

"Cualquier persona que no esté de acuerdo con lo que dice el Gobierno, según dices buenos días te llaman facha, si no estás de acuerdo te llaman facha, es un insulto que funciona bien", añadía. Instantes después, Pablo Motos corroboraba su teoría: "Nos están enviando miles de tuits diciendo que somos unos fascistas", dijo. "En mi vida los que me han hecho favores definitivos: el primero era muy de derechas, y el otro, en Madrid, la persona que me ayudó mucho era muy de izquierdas y los dos han sido muy amigos", reflexionaba.

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Luego dio uno de sus titulares políticos: "Me gustaría tomarme unas cervezas con Pablo Iglesias y sus colegas hablando mal de Pedro Sánchez y viceversa", dijo el alma mater y conductor de un programa que ven cuatro días a la semana entre tres y cuatro millones de personas.

Willy Toledo contra Pablo Motos

Pablo Motos se ha mostrado crítico con el Gobierno por su gestión de la crisis del coronavirus y ha cargado en ocasiones contra Pedro Sánchez, al que ha acusado sin despeinarse de "cagarla" al decir por ejemplo que las mascarillas no son obligatorias y no reconocerlo por "su orgullo". Entre los que han sacado los dientes contra el persentador está el siempre beligerante Willy Toledo, más famoso ya por sus exabruptos contra quienes discrepan de su ideología de extrema izquierda que por su labor actoral. Aquellas descalificaciones de Motos al presidente del Gobierno provocaron la ira de Toledo, que jamás desaprovecha una ocasión para despellejar al discrepante.

"Ya no va ni a poner cara de vicioso mientras le pregunta a las diputadas sobre sus preferencias sexuales, ni sobre el color de su ropa interior, ni sobre si duermen desnudas o con pijama ni ná. Tampoco le ha llevado un café con pastitas a Abascal", escribía el actor y activista.

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"Un flojo, el motocicletas", concluía Willy su publicación antes de responder a un usuario que decía que Pablo estaría "cosiendo mascarillas": "Para ponérselas él y no infectarse de sociocomunismo asesino por si acaso le toca entrevistar/interrogar a Iglesias", señalaba Toledo.

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Ya durante la campaña a las últimas elecciones generales y una vez celebrados los comicios, Motos recibió críticas por invitar a Santiago Abascal a sentarse en El Hormiguero. Tras el resultado que arrojaron las urnas,  Vox se convirtió en tercera fuerza política por detrás de PSOE y PP, y hubo muchos usuarios en las redes que señalaron al presentador del programa de Antena 3 como "culpable" de los buenos resultados de la formación ultraconservadora por la polémica entrevista que hizo al presidente, y que por cierto le valió al espacio uno de sus mejores resultados solo por detrás del día que entrevistó a Isabel Pantoja. "Cómo meter a 52 nazis en el Congreso. En tres cómodos pasos", rezaba uno de los tuits en forma de pulla contra Pablo Motos.

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No fue el único que reprochó a Motos haberle hecho la entrevista a Santiago Abascal. "Con lo bien que me caías Pablo Motos", "¿Cuántos votos gracias a Pablo Motos?" o "¿Sabéis quién tiene la culpa de esto?Efectivamente, Pablo Motos" o "Gracias, Pablo Motos, por la promo de Vox", escribieron algunos usuarios. Lo cierto es que Motos ha entrevistado a líderes políticos de signos opuestos como a Íñigo Eerrejón.

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Pero parece que los deseos personales de Pablo Motos pasan más por crecer que por meterse en política.  El presentador, que mide 1,64 centímetros, ha hecho en muchas ocasiones caja con su estatura y dado titulares como aquel de que de "Daría mi vida por crecer 15 centímetros en un verano". Pero aunque no vaya a presentarse a las elecciones tenemos una pista sobre la gran pregunta.

¿A quién vota Pablo Motos?

Durante la resaca por las elecciones generales el presentador de El Hormiguero hizo un análisis de lo sucedido en las urnas y el posterior pacto entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para llegar a una investidura. El valenciano desveló públicamente qué hizo exactamente el día de los comicios. Motos explicó que decidió no acudir a las urnas "por honestidad": "No voto porque no quiero entrevistar a un candidato, y luego tener que votarle a uno de ellos. Pero esto es una cosa particular", explicó en laSexta.

Motos sí se mojó llamado la atención sobre "el auge de los extremos", por lo que se podría deducir que, de votar, se inclinaría más por la moderación. El presentador pidió que se respetaran todas las ideas: "Tienen que aprender a convivir los de derechas y los de izquierdas. Los dos tienen que entender que el hecho de que a uno le gusten unas ideas y a otro otras, es particular y no tienes por qué estar de acuerdo con alguien para ser su compañero, amigo o amante", dijo. 

Discrepa con su mujer

Pablo Motos también ha confesado que su mujer y él no coinciden en sus ideas políticas, y que de votar lo harían a partidos distintos. Unas diferencias políticas que asegura no les han impedido "estar 27 años juntos". Nadie de quienes conocen a Laura Llopis duda de que la mujer de Pablo tiene sus propias ideas y que "es de armas tomar", según nos explica, "en el mejor de los sentidos", una persona que conoce a ambos desde la época de Radio 80. 

 Laura Llopis es en realidad la mano que mece la cuna del mal en El Hormiguero... Bromas aparte, Laura es en parte la responsable de que lo ratos de cama de su chico con Elsa Pataky, o del tonteo sin disimulo con Mariló Montero y de aquellos besos apasionados con Isabel Pantoja. Pero no es que a la mujer de Pablo Motos le vaya el morbo de ver su chico ejercer el arte del coqueteo cuando los hombres y mujeres más famosos del panorama nacional e internacional visitan El Hormiguero. Es que ella diseña los guiones. Pablo es tan un 'mandado'. Detrás de toda la 'performance' se erige la figura de Laura Llopis, su mujer y quien dirige los pasos de Motos en el espacio de Antena 3. Ella es la jefa de guión del programa, y por tanto pone su granito de arena en el éxito de su marido. "Mi mujer me dice que las bese. O que los bese (...) Eso forma parte del show y, además, hay un idilio que dura mientras se emite El Hormiguero 3.0. Durante ese tiempo, me está permitido todo. Ni soy celoso ni mi chica lo es", confesaba con su conocida ironía el presentador no hace mucho. "El guión no vale de nada hasta que Pablo lo hace suyo. Debe conquistar al entrevistador y no conozco a nadie tan riguroso como él", contestaba la guionista a la revista TP hace algún tiempo, devolviendo los piropos a su chico.

"Nunca discutimos en verano"

No obstante, trabajar juntos también tiene su parte negativa, como revela el propio Motos: "Nosotros nunca discutimos en verano, pero en invierno hay fuego, ella tiene una personalidad muy fuerte y yo también, y el programa lo hago yo y lo llevo yo y las decisiones las tomo yo, y hay enfrentamientos, claro".

Motos no sólo trabaja con su esposa, sino que también lo hace con sus hijastras, nacidas de una relación pasada de Laura con otro hombre: "Una es guionista y la otra está en atrezo; son guapísimas, dos chicas con talento y sobre todo muy buenas personas", aseguró en una ocasión el periodista.

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El carácter y la garra de Llopis enamoró a Motos, que compartió con ella todas las aventuras radiofónicas anteriores a El Hormiguero. En una ocasión, el presentador reveló cómo comenzó su amor: "Nos conocimos en la radio, en Valencia, yo estaba de presentador y ella en producción. A mí me gustaba pero ella pasaba, el desprecio más grande se queda en nada comparado con el de ella. Yo me preguntaba '¿te vas a morir sin haberla besado?', y un día me lancé".

Desde ese día, Laura y Pablo no se han separado. Juntos han logrado compaginar trabajo y amor en su pisazo del madrileño barrio de Salamanca, por el que desembolsaron 1,5 millones de euros. Una cifra asumible teniendo en cuenta que el caché de Motos.







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