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Así es la vida de la viuda de Víctor Barrio, cuatro años después de la muerte del torero: "Sigue muy afectada"

Cuatro años hace ya desde que el torero Víctor Barrio perdió la vida en la plaza de Teruel. Era 9 de julio de 2016 y, en el tercer toro de la tarde, el diestro sufrió una cornada que le atravesó el pulmón. Murió minutos después en la enfermería. Ese día comenzó la pesadilla de su viuda, Raquel Sanz Lobo, que aún no ha conseguido superar tan dramática pérdida.

Raquel, periodista especializada en Comunicación, vivió la mortal cornada desde el tendido. Desde aquel día, nada es igual, según confiesa Esther Hernanz, madre del diestro, a El Mundo: "¿Que cómo estamos? Pues sobrellevándolo como podemos, yo tengo momentos muy duros. Unas veces tengo más fuerzas, otras menos, pero hay que aprender a vivir con ello y salir adelante", dice entre lágrimas. "No he ido al psicólogo, mi psicólogo ha sido el cariño de mi familia", añade.

Su nuera tampoco lo ha superado: "Sigue muy afectada". Preguntada por si ha rehecho su vida, la madre de Barrio responde con sinceridad: "Qué va, ya me gustaría a mí", dice sobre Raquel, que dejó Sepúlveda, donde residía con su marido, para trasladarse a Valladolid e iniciar una nueva vida en soledad.

La viuda de Barrio se volcó en su trabajo y fue jefa de prensa de la Consejería de Presidencia de la Junta hasta 2019. También se presentó como número dos del PP por Segovia en las elecciones generales, aunque no salió elegida diputada. En la actualidad, es asesora del grupo municipal del Ayuntamiento, función que compatibiliza con la vicepresidencia de la fundación Víctor Barrio, que enseña la tauromaquia a los niños a través de talleres y cursos por toda España.

Los toros siguen siendo una de las grandes aficiones de Raquel, pero ya no acude a la plaza. Reconoce que aún no se ha repuesto de la ausencia de su marido, a quien recuerda en Instagram con el hashtag: "#EternoVíctorBarrio". Tras su muerte, ella expresó su tristeza en la red: "Se ha ido mi vida", dijo. El shock era tal que recibió ayuda psicológica durante mucho tiempo. Su situación se agravó aún más por los mensajes de los antitaurinos en las redes sociales cargados de insultos y alegrándose de la muerte de su esposo.

Raquel y la familia del torero no se quedaron callados ante estos deleznables comportamientos y denunciaron por un delito de odio a un profesor de Valencia que presuntamente escribió uno de estos duros mensajes contra el diestro fallecido. Pedían cinco años de cárcel para él en el juicio que se celebró el pasado mes de noviembre, pero no fue condenado porque declaró que le hackearon la cuenta. El juez, además, concluyó que la tauromaquia no estaba incluida entre los colectivos a los que el Código Penal aplica el delito de odio.

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No obstante, el magistrado instó a los demandantes a que reclamaran por otra vía, reconociendo que se trataba de "una conducta repulsiva que solo buscaba incrementar el dolor de personas hundidas por la muerte de un ser querido". Y eso es lo que harán, tal y como desvela la madre de Víctor: "Los Barrio somos muy peleones y vamos a seguir luchando para que nadie sufra el mismo calvario que nosotros hemos padecido", sentencia.

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