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Manolo Segura pensaba pasar el verano con Tita Cervera y sus hijas en Sant Feliu de Guíxols

Triste sorpresa para la familia, la muerte de Manlo Segura a los 77 años, padre de Borja y al que las niñas de Tita Thyssen le llamaban papá también. 

Hace solo dos semanas, Manolo Segura hablaba con Informalia sobre las vacaciones de verano que había planificado con Tita Cervera con sus hijas, Carmen y Sabina. "Iremos a Sant Feliú y allí estaremos tranquilamente. No hay planes de navegar en el Mata Mua por la inseguridad que todavía genera el coronavirus. Nos quedaremos en tierra", nos dijo el padre de Borja. Nada en su voz, ni en la forma en que hablaba de unas vacaciones inminentes hacía pensar en una muerte tan inesperada. Se habla ahora de una enfermedad que tenía controlada y de un agravamiento repentino, pero la realidad es que el fallecimiento del hombre que hizo madre a Tita Cervera en 1980 ha sido una triste sorpresa para la familia.

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Manolo Segura, de 77 años, vivía solo en su piso de La Moraleja. Se había casado tres veces, la última con Paz Pastor, de la que separó en 2016 después de 15 años de matrimonio, de mutuo acuerdo y amistosamente. Tanto, que a veces volvimos a verles juntos en alguna fiesta sin que esos encuentros significaran una reconciliación matrimonial. No tuvieron hijos ni bienes en común, lo que facilitó la ruptura. Antes se había casado con la cantante venezolana, Mariela Benzecry. La segunda esposa fue Isabel, abogada y madre de dos hijas, un matrimonio conflictivo que le costó muchos disgustos.

Experto en publicidad y un tipo atractivo que gustaba mucho a las mujeres, Manolo conoció a Tita Cervera en una cena en Marbella en 1978. Era uno de los solteros de moda y a Tita le atrajo enseguida. Ella, que había sido Miss España, tenía un currículo sentimental importante. Ya era viuda de Lex Barker, el actor que encarnó al nuevo Tarzán en el cine, y había salido de una relación complicada y turbulenta con el productor y play boy venezolano Espartaco Santoni (marido de Marujita Díaz).

La relación entre Manuel Segura y Tita siguió adelante, se habló incluso de boda, aunque cuando ella estaba embarazada del hijo que esperaban (Borja), Manuel se volvió atrás y rompió el compromiso. Fue la peor época de la guapa ex Miss y aspirante a actriz. Su madre, que tanta influencia tenía sobre ella, desaprobó su forma de vida y se distanciaron. Tita necesitaba dinero, no tenía ingresos y una buena amiga, (dicen que se trataba de la actriz Paula Pattier), la traicionó, vendiendo por tres millones de pesetas a la revista Interviú unas fotos que le hizo en la piscina de San Feliú, con Tita desnuda y embarazada de su hijo Borja.

Tita demandó a la revista, ganó el pleito y corrieron rumores de que en el fondo estaban las dos de acuerdo para sacar algo del dinero que tanto necesitaban una y otra. Carmen Cervera tuvo sola a su hijo. Encantada con el niño, se volcó en ayudarla, pero Manolo Segura no quiso saber nada de esa paternidad que antes había aceptado. Muchos años más tarde, cuando Borja tenía ocho años y Heinrich Thyssen ya había convertido a Tita en baronesa, Manolo Segura volvió a la vida de Tita, aunque fue el aristócrata quien adoptó al niño y le dio su apellido.

Un fotógrafo captó una noche a Tita y a Manolo cogidos de la mano por Madrid y cuando le preguntaron el barón por esa imagen, le quitó importancia diciendo que era lógico que se tuvieran afecto, después de la historia de amor que habían vivido años atrás.

Un día, la baronesa le dijo a su hijo que tenía dos papás, Heini y Manolo, y en esa curiosa situación ha vivido Borja hasta ahora, que ha cumplido ya 40 años. Como dijo el propio Segura en una ocasión: "Soy más amigo de Borja que padre". Y así ha sido. Manolo Segura fue el intermediario del conflicto que enfrentó a Tita con su hijo durante años y quien le hizo comprender a la madre que en la relación entre Borja y Blanca Cuesta no había marcha atrás. Tenían cuatro hijos y que era mejor aceptar los hechos consumados.

Gracias a él, los miembros e la familia volvieron a pasar juntos algunos días de vacaciones. Carmen y Sabina llamaban papá a Manolo que, por cierto, guarda un gran parecido físico con las niñas. Y fue gracias a sus consejos, que Borja tuviera relación por fin, con sus hermanas.

Manolo Segura fue un elemento pacificador en la familia Thyssen-Cuesta y fue el paño de lágrimas de la baronesa, su acompañante en las vacaciones de Navidad y verano y a quien le encargaba gestiones privadas y personales. Y viceversa. En Tita y sus hijas, él encontró en los últimos años, la compañía que necesitaba después de quedarse solo al romper su último matrimonio.

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