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El lado más romántico de Zidane con su mujer: "Me habría tirado desde lo alto de un edificio para que me amase"

24/06/2020 - 11:07

Los que conocen a Zinedine Zidane dicen sobre él que tiene dos grandes pasiones: el fútbol y sobre todo la familia. El entrenador del Real Madrid es un hombre volcado en sus cuatro hijos y en su mujer, Veronique, el gran motor de su vida. Lo suyo fue un flechazo, según confiesa el propio exfutbolista en su biografía, escrita por el periodista francés Frédéric Hermel.

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"Cuando la conocí, me habría tirado desde lo alto de un edificio por ella, para que me amase...", dice Zidane en el libro que lleva por título su propio nombre. La esposa del técnico blanco también se muestra profundamente enamorada de él: "Fue un flechazo, como un cuento de hadas, pero fue también y desde el principio una relación honesta, una relación normal. Me casé con él, es y será para siempre el hombre de mi vida", reconoce.

Veronique es el pilar de la familia y quien realmente dicta los pasos de su marido, según desveló Giovanni Agnelli, expresidente de la Juventus de Turín, al diario italiano La Stampa en 1999, cuando el Real Madrid fichó al jugador francés. "Quiero tener a Zidane, pero su mujer es la que manda. El problema es ella y yo no puedo hacer nada al respecto. Zidane está bajo el control de su esposa", declaró.

Zizou y Veronique se conocieron en 1989, en una discoteca de París. Les presentó un amigo común. Ella tenía solo 19 años. Cinco años después se casaron y, desde entonces, no se han separado. Veronique ha acompañado a Zidane en todas sus aventuras deportivas. Comparten su gusto por la montaña, aunque también les gusta pasar temporadas en Ibiza y por Almería, por El Chive, el pueblo de los padres de Veronique.

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La mujer de Zidane es hija de Antonio Fernández Lentisco y Ana Ramírez Martínez, emigrantes de El Chive, una barriada del municipio almeriense de Lubrín, que pusieron rumbo a Francia. Se instalaron en Rodez, Aveyron, situado en el sur del país, en la región de Occitania. Los principios en Francia no fueron fáciles. Pasaron hambre. Allí nacieron Véronique y su hermana Sandrina.

Ella estudió danza clásica y baile moderno, su verdadera pasión, pero lo dejó todo para ir con Zidane a Cannes y después a Burdeos: "Yo siempre he seguido sus pantalones en todos estos años y he sido muy feliz de hacerlo. Valió la pena abandonar la danza clásica por él", declaró en una entrevista concedida a La Stampa. De allí a la Juve, a Turín, donde Zinedine se convirtió en gran estrella. Fue entonces cuando Florentino Pérez le echó el ojo y logró que dejara Italia por Madrid, donde hizo historia como jugador y ahora, como entrenador.







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