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¡Cuadros fuera!: El "mundo imposible" de Tita Cervera y su "tren de vida inasumible"

21/06/2020 - 9:17

La decisión de Tita Cervera (Barcelona, 23 de abril de 1943) de llevar al extranjero tres cuadros del museo Thyssen, que podrían valorarse en unos 400 millones de euros, ha levantado una enorme polémica en el mundo de la cultura y ha puesto en jaque al Gobierno de Pedro Sánchez. Sola posibilidad de que quisiera ponerlos a la venta resulta espeluznante.

Las críticas contra la viuda del barón han sido generalizadas. Desde los distintos ministros de Cultura que negociaron con ella en los últimos años, hasta personas ligadas al museo. Y es que la baronesa ha descolgado de las paredes de la pinacoteca madrileña el Mata Mua de Paul Gauguin, un Monet y una obra de Hopper, cuadros de incalculable valor por su originalidad, calidad y rareza. Y esa fuga se ha hizo con cierta nocturnidad, en plena pandemia, con el museo cerrado y sin que la maniobra se detectara hasta la semana pasada.

Tita argumenta que necesita liquidez y que piensa en el futuro de sus herederos. Ya dio esta explicación hace unos años, cuando tanto ella como su hijo Borja sacaron otras obras del Thyssen para subastarlas fuera de España, aunque cuesta trabajo creer que una de las mujeres más ricas de España, tenga problemas financieros.

Bien es cierto que estas obras son suyas, de su colección privada y no de la que el estado español le compró al barón en 1993. Que la maniobra es perfectamente legal y que tiene derecho a llevárselos, a venderlos o a prestarlos es un derecho que nadie le niega, aunque el gesto despierte decepción.

20 años negociando

Tampoco hay que olvidar que Tita lleva 20 años negociando con los distintos gobiernos españoles un alquiler o compra de su colección privada, prestada gratis durante este tiempo, mientras no se llegaba a un acuerdo sobre las cifras que ella exige para que la colección se quede donde está. Tampoco hay que olvidar que para albergar la colección de Tita España compró los dos edificios contiguos al Thyssen, y que solo por su mantenimiento el erario público gasta más de un millón de euros al año.

El hecho de que entre los cuadros retirados esté la obra más cotizada de Gauguin, sin la cual la colección de la baronesa y el propio museo quedan artísticamente algo dañadas, tiene también como consecuencia privar a España de una de las obras maestras del impresionismo, muy escaso en las pinacotecas españolas. El revuelo mediático causado por esta especie de expolio legal ha sido tal, que Tita ha asegurado después, que el cuadro de Gauguin podría no venderse y regresar al museo, según vaya a partir de ahora la enésima negociación sobre el futuro de su colección.

Esta semana, Tita ha querido aplacar las críticas con unas declaraciones a la revista Hola, su portavoz habitual, en las que asegura que el Mata Mua es el amor de su vida y que no quisiera vender ni la obra de Gauguin ni todos los cuadros que se llevó fuera: "Quizá venda uno o dos", dice.  Tita sostiene que se ha llevado los cuadros para que sean expuestos temporalmente fuera de España, pero deja caer que su regreso depende del nuevo acuerdo que inicie Tita con el gobierno sobre el futuro de la colección. La ex ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, que en su día negoció con la baronesa, contaba al diario El País que en su momento habían llegado a un acuerdo. "Y cuando fuimos a firmar, se echó para atrás". Por su parte, a Tita le molestaba que González-Sinde la considerara "una pesetera", como dijo al romper la negociación. 

"Hay muchos coleccionistas que no se dan tanta publicidad a sí mismos y que no cobran alquileres, por no hablar de la exención fiscal que firmó (la baronesa) con Mariano Rajoy. Es una mujer que carece del sentido del servicio público. El Estado no puede ser su rehén, debe plantarse. Es un escándalo que siga chantajeando a los españoles y afecte a la credibilidad del museo", declaraba quien fue titular de Cultura entre 2009 y 2012, con Zapatero de presidente. Otro ex ministro que negoció con la baronesa, del que El País no revela el nombre, dice sobre Tita: "Quiere el dinero para solucionar su situación familiar. Vive en un mundo imposible, con un tren de vida inasumible". Dicen que sus gastos ascienden a 400.000 euros al mes.

'Caballos de carreras en un paisaje' (1894), de Degas; 'El 'Martha Mckeen de Wellfleet' (1944), pintado por Hopper; y 'El puente de Charing Cross' (1899), creado por Monet. Las obras que Tita se ha llevado además del Mata Mua, arriba.







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