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Carmen Sevilla: la verdad sobre su estado después de años internada y con alzhéimer

17/06/2020 - 17:59

Carmen Sevilla, último mito viviente del cine español, protagoniza este miércoles el regreso de la nueva temporada de Lazos de sangre, pero ella no lo sabe. A sus 89 años, padece desde hace muchos un severo  alzhéimer y por tanto es más que probable que la protagonista del espacio no sepa que hizo historia por su belleza y su atractivo, que fue capaz tanto de cantar y bailar flamenco, como coplas o tangos, o de presentar un programa de televisión con estilo particularísimo, interpretar papeles dramáticos y despertar como artista y ser humano, una enorme simpatía entre la gente. O de enamorar a los hombres desde su belleza insuperable.

Carmen ha sido y será, uno de los personajes más queridos por los españoles. El próximo 16 de octubre, María del Carmen García Galisteo cumple 90 años, apartada de todo y de todos, ensimismada en ese mundo impenetrable y cruel del alzheimer.

Recluida desde 2015 en una residencia de la zona de Aravaca en Madrid, para gente que padece esta terrible dolencia, solo dos personas conocen dónde se encuentra: su hijo Augusto Algueró y su amigo del alma, Moncho Ferrer, veterano relaciones públicas del mundo de la música.

Ellos son los únicos que la visitan, que la ven, que la abrazan. "Está estupenda, guapa, maravillosamente cuidada. Con el pelo perfecto de peluquería y la manicura al día. No nos reconoce pero tiene la expresión apacible, sonriente...", cuenta Moncho Ferrer, que dará datos interesantes y novedosos en el trascurso del programa.

La última vez que Carmen recibió la visita de su amigo y de su hijo fue pocos días antes del decreto del Estado de Alarma, después se prohibieron las visitas en las residencias de mayores, pero ellos siempre han estado informados de cómo se encontraba. Dentro de dos semanas irán a abrazarla de nuevo.

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En el plató de TVE donde se debatirá sobre la vida y obra de la actriz, estará Jaime Peñafiel que tiene un testimonio apasionante sobre la segunda boda de la actriz con el empresario Vicente Patuel.

Su boda en la basílica del Pilar de Zaragoza, en febrero de 1961, con el compositor Augusto Algueró, fue un acontecimiento nacional. De su matrimonio con el célebre arreglista, nació su único hijo, Augustito pero la relación se rompió después de 13 años juntos. Poco después Carmen se enamoró del empresario cinematográfico Vicente Patuel, con el que no pudo contraer matrimonio hasta años después, ya que todavía estaba casado.

Por fin, celebraron la boda en el palacio del duque de Ahumada, en Arcos de la Frontera cuando Patuel consiguió el divorcio.

El trasfondo del reportaje de la boda civil de la actriz y el empresario, es digno de una telenovela. Y es que entonces, Jaime Peñafiel, director de La Revista, el semanario del Grupo Zeta, lanzado para hacer la competencia a Hola, de la que Peñafiel había sido el redactor- jefe, consiguió la exclusiva de la ceremonia, después de maniobrar en absoluto secreto durante meses, para que nadie supiera la fecha ni el sitio donde se celebraría. Ni siquiera los novios supieron hasta el último momento, los detalles de su propia boda, que finalmente tuvo lugar a las tres de la tarde, una hora extraña, a fin de evitar cualquier filtración. Ni siquiera asistió Augustito, el hijo de la novia, para no dar pistas de la ceremonia.

Peñafiel pagó 25 millones de pesetas por la exclusiva pero asegura que toda la operación le costó casi 40 millones de pesetas, una cifra fabulosa nunca manejada hasta entonces en la prensa del corazón.

Y en el plató de Lazos de sangre, el periodista dará detalles de un momento casi dramático, cuando en su despacho, Vicente Patuel le puso una pistola sobre la mesa para exigirle un anticipo de 10 millones. Patuel tenía entonces problemas económicos y estaba dispuesto a todo para conseguir remediarlos.

Este segundo matrimonio apartó a Carmen del mundo del espectáculo. La pareja se dedicó al campo en la finca extremeña de Patuel, donde Carmen hizo famosa su frase sobre las ovejitas. Pero no hay campo idílico que pueda retirar a una gran artista de su vocación y su regreso en los años 90, la devolvió de nuevo al cine y a la televisión.

La muerte repentina de Patuel en el año 2000, no la apartó del todo de las pantallas aunque en la televisión, con programas como Mira quien baila, El cuponsito o Cine de barrio, encontró el contacto más cercano con un público entregado.

Es difícil resumir su extraordinaria y larga carrera cinematográfica que abarca todos los géneros. Además de sus innumerables títulos, de carácter costumbrista y folklórico, Carmen fue pionera al participar en coproducciones europeas y americanas, donde apareció junto a actores como Gary Cooper o Frank Sinatra, aunque rechazó un contrato de siete años en Hollywood y prefirió quedarse en España.

Trabajó con el ídolo mejicano Jorge Negrete. Con Luis Mariano, ya artista internacional hizo Violetas imperiales. Fue la protagonista de La venganza de Juan Antonio Bardem, la primera película española candidata al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa. Intervino en títulos junto a Paulette Goddard, Charlton Heston, Vittorio de Sica y Raf Vallone.

Y en los años 70 supo reinventarse y hacer papeles en películas dramáticas y de estética erótica. Con El techo de cristal, de Eloy de la Iglesia, recibió el premio a mejor actriz concedido por El Círculo de Escritores.

La última vez que la vimos en la pequeña pantalla fue el 15 de octubre de 2016. Era una entrevista que le hacía María Teresa Campos, grabada cinco años antes con motivo de su ochenta y un cumpleaños.

Desde entonces Carmen solo es un recuerdo imborrable en la memoria de la gente. Algunos, difundieron su muerte en algunas ocasiones, pero ahí sigue. Su hijo Augusto ha blindado su imagen y sus noticias para que el público que la adora, tenga un recuerdo de la Carmen madura, todavía hermosa y cercana que todos tenemos en nuestra memoria.







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