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Gunilla Von Bismark y su ex marido viven juntos un confinamiento tan extraño como ellos


Divorciados desde hace 20 años, Bruce Willis y Demi Moore (57) no son los únicos ex que comparten el obligado confinamiento.

El protagonista de La jungla de cristal, que cumplió 65 años en marzo, su ex mujer, sus tres hijas, con novios y animales incluidos, compartieron el encierro por la pandemia, en la casa del actor en Los Ángeles. Por su parte, la segunda esposa de Willis, Emma Heming, antigua modelo de Victoria's Secret y 24 años menor que su marido, se quedó con las dos niñas de ambos en el piso de la familia en Nueva York. Unos y otros se enviaban mensajes de amor y vídeos simpáticos a diario.

En España tenemos otro ejemplo semejante, aunque menos visible y con más secretismo. Es el caso de Gunilla von Bismarck y su ex marido Luis Ortiz, unos extraños divorciados que viven más o menos juntos, desde poco después de separarse en 1989, once años después de su fastuosa boda en el castillo de los Von Bismarck en Alemania.

Informalia ha contactado con la condesa alemana, bisnieta del Kaiser Guillermo II, compañera de colegio del rey Carlos Gustavo de Suecia y también del que fue primer ministro sueco Olof Palme, asesinado en 1986. Gunilla nos confirma que está en su nueva mansión de Marbella junto a Luis, su ex marido, mientras su único hijo sigue en su residencia de Bahamas, con su esposa y los dos hijos. Poco más cuenta.

A sus 70 años, la que fuera la reina de la noche de Marbella en los glamurosos años anteriores a la caída de Jesús Gil y Gil, antes tan expresiva con la prensa, con sus posados enseñando su casa y las exclusivas en la prensa del corazón, donde explicaba su extraño y divertido matrimonio con Luis Ortiz, se ha vuelto hermética y misteriosa en los últimos años.

Desde su antiguo entorno marbellí nos comentan, quizás con cierta malicia, que todo empezó cuando, en 1999, Hacienda se puso a investigar cuántos meses al año vivía Gunilla en España, donde no pagaba impuestos, alegando que pasaba tiempo en el piso de su madre en Montecarlo; varias semanas al año en una finca de su padre en Brasil; las fiestas familiares en el castillo de Alemania y el resto, en la exclusiva localidad suiza de Saint Moritz. En Marbella oficialmente, sólo ponía el pie en verano.

A pesar de sus explicaciones, Hacienda embargó 89,2 millones de pesetas a Gunilla von Bismarck, tras probar y comprobar que residía más de seis meses al año en España, donde no había declarado todo lo que había cobrado en las entrevistas de la prensa del corazón y muchos programas de televisión en los años anteriores. Un caso semejante al que vivía Borja Thyssen con la Agencia Tributaria, aunque de momento el hijo adoptado del barón mecenas gana batallas al fisco.

La reacción de Gunilla y su marido Luis Ortiz,  simpático vividor de las noches de Madrid y Marbella, hijo de un censor de Televisión Española, al que llamaban "Paco el Tijeras" y que era la pesadilla de los programas de Valerio Lazarov, fue divorciarse. Aquel divorcio fue publicitado, y monetizado en una sustanciosa exclusiva en la prensa del corazón, que iba más bien dirigido a los inspectores de Hacienda. Se trataba de dividir oficialmente la economía del matrimonio, hasta entonces bastante precaria para el tren de vida que llevaban.

Los Bismarck eran inmensamente ricos, pero Gunilla no heredó la fortuna de su madre, nacida en Suecia, hasta 10 años después de su divorcio de Luis Ortiz. Ann Marie Tengbom falleció en Marbella en 1999 y le dejó a su hija uno de los mejores terrenos de La Milla de Oro, vecino al Marbella Club, de valor incalculable.

Después de oficializar el divorcio, Luis Ortiz, sin más trabajo concreto que animar las fiestas de la noche en la Costa del Sol y su afición al golf, se quedó en Marbella cuidando del pequeño Francisco. Él no habla idiomas (Gunilla domina unas cinco lenguas) y no le gustaba viajar, como a ella.

Aparentemente estuvieron separados poco más de un año. Vivían en distintos apartamentos pequeños, aunque cercanos y a pesar de que a Gunilla se le atribuyó una relación con José María Vázquez de Luna, parasicólogo que tenía un programa de radio, seguía íntimamente unida a Luis Ortiz y así llevan décadas, yendo juntos a las fiestas de verano en Marbella, viajando juntos a Sant Moritz, ya que el ambiente de la localidad suiza le gusta mucho a Luis, que también la acompaña a las fiestas familiares de los Bismarck en Alemania.







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