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La princesa encarcelada Basmah pide ayuda a su tío, el rey de Arabia Saudí

17/04/2020 - 4:54

La princesa Basmah, que osó criticar la monarquía de Arabia Saudí y abogar por los Derechos Humanos en su país desde los medios de comunicación, lleva más de un año en una prisión de alta seguridad, donde permanece encerrada sin ser acusada, igual que su hija. Este miércoles ha conseguido tuitear pidiendo ayuda, probablemente gracias a una visita que recibió en prisión. Teme por su salud y por su vida.

"Como quizás sepan, actualmente estoy detenida por una arbitrariedad en la prisión de Al Hayer sin haber sido acusada penalmente. Mi salud se está deteriorando gravemente, lo cual podría provocarme la muerte. No recibo atención médica ni respuesta a las cartas que envié al Palacio Real. Fui secuestrada, junto con una de mis hijas, sin que se me diera explicación alguna y encerrada en prisión a principios de 2019", escribe la princesa Basmah, un grito desgarrador que llega a través de Twitter.

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La princesa está exactamente en la celda 108 del módulo B9 de la cárcel de alta seguridad de Al Hayer, al sur de Riad, la capital de Arabia Saudí. No estamos hablando de una terrorista, ni siquiera de una revolucionaria o disidente del régimen, sino de una princesa.

A sus 56 años, Basmah bint Saud bin Abdulaziz Al Saud clama por su libertad, más bien la implora ante su "querido tío", el rey Salman bin Abdulaziz Al Saud, de 84 años, y sobre todo a su primo, Mohamed bin Salman. Es a ellos a quien dirige sus tuits.

La princesa Basmah es hija pequeña del rey Saud bin Abdulaziz Al Saud, que reinó entre 1953 y 1964). Junto con su hija, Sohd Al-Sharif, desapareció hace ahora algo más de un año. Ambas estaban a punto de embarcar en Yeda rumbo a Ginebra, en un vuelo privado de la compañía Redstar. En Suiza, la princesa iba a recibir un tratamiento urgente por indicación de su médico. Pero no hizo aquel viaje.

Meses después, su abogado, el norteamericano Leonard Bennett, denunciaba lo ocurrido: "Nadie sabía dónde estaba, nos temíamos lo peor", declaró en la radio televisión pública alemana, tal y como recogimos entonces desde Informalia. La Deutsche Welle desveló en noviembre pasado la desaparición de la princesa. Su abogado dijo que estaba sometida a "arresto domiciliario" sin haber sido procesada. Pero la realidad es aún peor. 

Los ¿secuestradores?

Quienes presuntamente mantienen secuestrada a la protagonista de esta terrible historia son Salman bin Abdulaziz Al Saud, de 84 años, y afectado de alzhéimer, y sobre todo Mohamed bin Salman, de 34 años, mandatario saudí de facto. Él es formalmente el príncipe heredero que sustituyó  en junio de 2017 al designado hasta entonces, el príncipe Mohamed bin Naif Abdulaziz. Salman es quien manda en Arabia Saudí y es muy famoso internacionalmente por su amistad con la actriz Lindsay Lohanpero sobre todo por su guerra con Jeff Bezos,presidente de Amazon y dueño del Washington Post, a quien supuestamente espió y hackeó el teléfono móvil. Recordemos que un periodista del diario norteamericano que había trabajado para la Casa Real saudí y se volvió crítico fue descuartizado y asesinado en la embajada saudí en Turquía en circunstancias nunca aclaradas.

Arabia Saudí niega que el príncipe heredero tuviera nada que ver con aquel asesinato, en octubre de 2018. De hecho, se han celebrado juicios contra los presuntos responsables del la desaparición de Jamal Khashoggi en el Consulado de Arabia Saudí en Estambul. Pero los procesos han sido considerados un acemlo, un teatrillo diseñado para blanquear al príncipe regente.

Nueve hombres armados

El 28 de febrero de 2019, Basmah encontró nueve hombres armados al regresar a su casa de Yeda. La apresaron, le dijeron que la llevaban ante su primo el príncipe Mohamed bin Salman, y la condujeron a la cárcel. Llegaron a filtrarse imágenes de los secuestradores esperándola en su piso. Las escenas procedían las cámaras de seguridad de la residencia.

La princesa tiene derecho a una visita semanal, lo cual explicaría según Abc que el pasado miércoles pudiera enviar los mensajes desde su cuenta de Twitter. Como podemos ver, están redactados en árabe y en inglés y van dirigidos no solo a su tío y a su primo, sino a los presidentes de varios países, incluido Donald Trump,pero también a una ONG de defensa de los derechos humanos y varios medios de comunicación.

La princesa Basmah, pese a sus críticas, siempre dijo que permanecería leal a la familia real. Estudió Psicología y Medicina en la Universidad Árabe de Beirut. Sin ser una activista, nunca ha ocultado su preocupación por los Derechos Humanos y sus ideas en artículos de prensa tanto en su país como en medios extranjeros de la talla de The Independent, Vanity Fair o la BBC.

La princesa encarcelada es partidaria de convertir Arabia Saudí en una monarquía constitucional, al estilo de España. Pero también reivindica que la distribución de la riqueza en el reino sea más justa. La considerada realeza saudí cuenta aproximadamente con unos 15.000 miembros y dos mil son multimillonarios, sobre todo por el petróleo y los negocios en los que han invertido los petrodólares, pero fuera de esa elite cualquier protesta es considerada subversiva. Así lo explicaba la propia princesa en The Independent en 2012.  En enero de 2018 Basmah se atrevió de nuevo a exigir en la BBC que su país dejara de intervenir en la guerra civil en Yemen, que empezó en 2015 y en la que Arabia Saudí tomó partido. Se calcula que alrededor de cien mil niños han muerto allí de malnutrición.

2.000 millones de dólares

Otras fuentes sin embargo explican que la detención de la princesa Basmah no es tanto política como económica, ya que además de sus reivindicaciones pro Derechos Humanos pelea junto a sus 114 hermanos por unas extensas tierras y una fortuna, depositada en Suiza, de unos 2.000 millones de dólares, que el rey Faisal bin Abdulaziz arrebató a su padre en 1964.

No es el único conflicto familiar de envergadura que ha devuelto a Mohamed bin Salman a los titulares, y no precisamente por una buena razón. Dos destacados príncipes y al menos otro miembro de la familia real de Arabia Saudí fueron detenidos el pasado 7 de marzo, como ya recogimos en Informalia, acusados de alta traición, según revelaron dos periódicos estadounidenses. La medida apuntala el poder casi absoluto del príncipe Mohamed Bin Salman. Puede que el detonante de todo sea un empeoramiento de la salud del rey Salman, de 84 años, quien constituiría el último freno ante un eventual golpe palaciego.

El príncipe Ahmed Bin Abdelaziz, hermano menor del monarca, y el príncipe Mohamed Bin Nayef, sobrino de ambos, fueron confinados a sus domicilios, según informó The Wall Street Journal.  Están acusados de haber "fomentado un golpe con el objetivo de derrocar al rey y al príncipe heredero", según el diario. En Arabia Saudí, esas imputaciones pueden suponer cadena perpetua o incluso pena de muerte.

Mohamed Bin Salman (34), el príncipe saudí con el que don Juan Carlos I y su hijo Felipe VI se han reunido en más de una ocasión







Comentarios 1

#1
17-04-2020 / 09:59
POR UN MUNDO MEJOR
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HABRA QUE ARRASAR CON ARMAS NUCLEARES TODO EL ISLAM

DESDE MARRUECOS HASTA MALASIA

Y ACHICHARRAR VIVAS A TODAS LAS CUCARACHAS QUE LO PUEBLAN

LAS PERSONAS CIVILIZADAS VIVIRAMOS EN UN PLANETA MS LIMPIO