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Leonardo Dicaprio y Tobey Maguire ganaron más de 40 millones de dólares jugando al póker

7/04/2020 - 15:02

El protagonista de Spiderman, Tobey Maguire, levantó un negocio de timbas de póker secretas para 'desplumar' a los ricos de Hollywood en el que su 'partner in crime' era su amigo, Leonardo Dicaprio. La historia no es nueva, de hecho se llevó al cine en el film Molly's Game, pero ahora el libro The Billion Dollar Hollywood Heis saca a la luz los pocos secretos que aún permanecían ocultos.

Lo ha escrito el exproductor de televisión Houston Curtis, que fue el socio de Maguire en este negocio secreto. La idea surgió en 2004, cuando Curtis ganó un campeonato de póker y fingió no saber jugar para sacarle una buena tajada a su amigo. Lo que comenzó como una broma se convirtió en un negocio muy rentable, pues según Curtis, Maguire llegó a ganar entre 40 y 50 millones de dólares en apenas 5 años.

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Las timbas se realizaban en la propia casa de Maguire pero se trasladaron al local Viper Room (el local en el que murió River Phoenix) y más tarde a un hotel de lujo, el Four Seasons. Allí, Curtis y Maguire recibían a muchos millonarios americanos que "no sabían ni barajar las cartas", según el autor, pero deseaban codearse con las estrellas de Hollywood. Las partidas contaban con invitados de excepción: desde Leonardo Dicaprio hasta Ben Affleck o Matt Damon. Según Curtis, el protagonista de Titanic era muy bueno: "Nunca perdía. Era muy amigo de Maguire y compartían ganancias y pérdidas".

Otros no tenían tanta suerte. Matt Damon perdió ante Curtis más de 50.000 dólares: "No tenía dinero y Affleck le prestó un cheque". También participaron en el juego el productor Rick Salomon, los directores Nick Cassavetes (El diario de Noa) y Todd Phillips (Joker) o Guy Laliberté, fundador del Circo del Sol, que perdió un cuarto de millón de dólares en su primera noche.

Todo acabó en 2009, cuando la timba empezó a ser investigada por abogados que vigilaban especialmente a Molly Bloom, la camarera que les servía y que acaba las noches con 30.000 dólares de propina en el bolsillo. No hubo repercusiones porque ninguno llegó a infringir ninguna ley.







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