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Muere Carlos Falcó, marqués de Griñón, a los 83 años por coronavirus

18:40 - 20/03/2020

Carlos Falcó ha muerto este viernes, días después de ser ingresado con pronóstico grave en el hospital Fundación Jiménez Díaz a causa de coronavirus, tal y como habíamos adelantado este jueves en Informalia. A sus 83 años, el marqués de Griñón no pudo superar la infección que ha contagiado ya a más de 20.000 personas en España, casi 250.000 en todo el mundo.

Cuatro esposas y cinco hijos

Nacido en 1937, Falcó estudió ingeniería agrónoma en la Universidad de Lovaina (Bruselas) y completó su formación en la universidad de California. Amigo íntimo de don Juan Carlos desde la infancia, el aristócrata contrajo matrimonio por primera vez con Jeannine Girod en 1963, cuando él todavía estudiaba en Estados Unidos. Allí nació su primer hijo, Manuel (54). Ya en España lo hizo Sandra (51). Siete años después de darse el "sí, quiero", Jeaninne cambió a Falcó por Ramón Mendoza. El divorcio se oficializó con la nulidad en 1971 y el marqués se quedó con la custodia de los niños.

Tras un breve tonteo con Cristina Onassis y un conocido noviazgo con Sandra Gamazo (sobrina del conde de Gamazo e hija de Pimpinella Hohenlohe y de Claudio Gamazo), Falcó se enamoró perdidamente de Isabel Preysler, 14 años más joven que él y casada con Julio Iglesias. Ella misma relató cómo surgió el amor: "Empecé a salir con un grupo de amigos. Un día me invitaron a una sesión privada de la película Fiebre del Sábado Noche. Estábamos unas veinte personas y, entre ellas, Carlos Falcó, con quien coincidí poco después en una cena. Cuando entré en la casa vi la sorpresa pintada en el rostro de Carlos. Sonreímos divertidos por la coincidencia, no se separó de mí en toda la noche. Hablamos, entre otras cosas, del Safari Park, le comenté que a mis hijos les encantaban los animales y prometió enviarme una invitación y un plano. Una semana más tarde me invitó a visitar su Safari Park. Tuvimos tiempo de charlar largo y tendido. Descubrí que lo que más me gustaba de él era su sentido del humor, su refinada educación y su cortesía. Empezamos a vernos con más frecuencia. Un buen día, al llegar a casa, comprendí que entre los dos había nacido una atracción mayor. Entonces le dije que debíamos andar con cuidado, porque a mí me seguía la prensa a cualquier sitio que fuera".

Así lo recordaba él: "Cuando la conocí yo no tenía ni idea de ese mundo rosa de las revistas, ni de nada de eso. Recuerdo que, al principio de nuestra relación, la invité a que viniera a una especie de reserva de animales que habíamos montado con Félix Rodríguez de la Fuente en la provincia de Madrid. Con mucha delicadeza ella me preguntó si habría gente, y yo le dije que habría previstas visitas de colegios, niños, profesores. Pero que qué problema había. Me dijo: 'No, el problema es que me conozcan'. Yo le dije que cómo la iban conocer, que nada, que allí íbamos y fuimos y cuando Isabel apareció, en fin, uno se puede imaginar lo que ocurrió".

El 23 de marzo de 1980 se casaron en la pequeña y antigua capilla de la finca familiar de 'Casa de Vacas', en Malpica de Tajo (Toledo), con apenas 30 invitados. El 20 de noviembre de 1981 vino al mundo su primera y única hija en común, Tamara (38). Sin embargo, el matrimonio comenzó a distanciarse: él amaba el campo, pero Preysler no lo soportaba y regresó a Madrid para disfrutar de las reuniones sociales que tanto le gustaban a ella. En una de ellas conoció a Miguel Boyer. A pesar de los intentos de Falcó por mantener vivo su matrimonio, se divorciaron 1987.

Años después, en 1993, Falcó rehízo su vida y se comprometió con Fátima de la Cierva (59). Bisnieta del duque del Infantado, sus raíces aristocráticas y su perfil discreto encajaron a la perfección con el marqués de Griñón, con el que guardaba 22 años de diferencia. Tuvieron dos hijos: Duarte, que en la actualidad está centrado en la lucha pro-vida e intenta promover formas diferentes de educación tras confesar que padece un Transtorno por Déficit de Atención e Hiperactividad; y Aldara, la hija pequeña del marqués. En 2011 el matrimonio se separó, aunque su ruptura se dio a conocer tres años después.

El último amor de Carlos Falcó fue Esther Doña, 41 años más joven que él. Se casaron el 22 de septiembre de 2017 en el Palacio de El Rincón ante 150 invitados y solo dos de los cinco hijos del marqués acudieron al enlace, concretamente los dos pequeños. Esther Doña, más joven que sus 'hijastros mayores', no consiguió que los herederos de su marido la aceptaran. Los dos últimos, Duarte y Aldara, llegaron a convivir con ella en El Rincón pero acabaron dándole la espalda tras varias peleas de alto voltaje.

En los últimos meses, el matrimonio no atravesaba su mejor etapa. De hecho, protagonizaron una pelea en un hotel que acabó con el marqués de Griñón en el calabozo. Ellos, empeñados en mostrar una imagen de matrimonio feliz y unido, desmintieron cualquier crisis, lo achacaron todo a un malentendido y corrieron un tupido velo anunciando que Esther había sido operada de un tumor en la pierna y no atravesaba un buen momento.

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La madre de esta se fue a vivir al palacio de El Rincón y ocupó el primer piso junto a su hija, mientras que Falcó hacía vida en el segundo, solo. Algo que no podía ni imaginarse apenas cuatro o cinco años antes, cuando presumía de buenas relaciones familiares: "Tengo muy buena relación con mis ex y creo que la base fundamental es que dedico mucho tiempo a mis hijos".

Un marqués sin mucho 'cash'

Durante la primera mitad de los años ochenta, Carlos Falcó sufrió varios reveses económicos. El entonces Banco Hispano Americano, al que adeudaba 120 millones de pesetas, inició un proceso de embargo contra sus propiedades. También el Banco Español de Crédito había comenzado un contencioso contra su finca de La Barquilla, en Cáceres, que se encontraba hipotecada por los préstamos que el marqués había solicitado por un importe total de 300 millones de pesetas. Empeñado en convertirse en bodeguero, una vocación que le venía de sus estudios de ingeniero agrónomo y su pasión por el campo, consiguió crear sus propios viñedos, pero durante su matrimonio con Isabel Preysler ya se habló que la filipina había tenido que hacerle un préstamo (que no donación), para sacar adelante el negocio.

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Mientras estuvo casado con Fátima de la Cierva, la tercera de sus esposas, la situación económica del matrimonio tampoco fue muy boyante. La finca El Rincón (con palacio incluido, donde vivían) requería un mantenimiento muy caro, así que se limitaron a reparar lo más esencial y a mantener habitables solamente algunas habitaciones. Más tarde, ofrecieron parte de la finca para alquiler de bodas y otras celebraciones.

Esther Doña tampoco aportó fortuna a Carlos Falcó y ni siquiera prudencia económica. Además de amor, la malagueña encontró junto al marqués un tren de vida que nunca pudo ni soñar y disfrutó de las relaciones sociales de altísimo nivel que tenía su marido desde la cuna y del título nobiliario de un Grande de España. Doña consiguió finalmente ser marquesa consorte pero nunca pudo integrarse realmente en una alta sociedad que examina con lupa sus carencias, su cultura y su pasado.

Su hijo mayor, Carlos, gestor de Citibank para 54 países en Europa, Oriente Medio y África y considerado por Financial Times como uno de los 10 financieros más influyentes de Europa, se vio obligado a ayudar económicamente a su padre, aumentando su participación como accionista del negocio de los vinos y aceites, hasta el punto que podría ser él mismo más propietario que su padre en los negocios familiares.

Nueve vinos y un aceite

Carlos Falcó soñó con ser agricultor desde que su abuelo, Felipe Falcó, le enseñara la almazara familiar. Para ayudar a su nieto, le dejó en herencia la Quinta de Casa de Vacas, una parte de Valdepusa, el campo. 

Fue uno de los pioneros de la modernización de la viticultura y en la elaboración de grandes vinos de pago y de calidad en España. Fue el primer elaborador en España de vinos varietales partiendo de las uvas Syrah y Petit Verdot, así como de las variedades "Cabernet Sauvignon" y "Graciano" en Castilla La Mancha. Sus viñedos del Dominio de Valdepusa en Toledo fueron pioneros a nivel europeo en la introducción de nuevas tecnologías como el riego por goteo (1974). En 2003, Dominio de Valdepusa se convirtió en la primera Denominación de Origen reconocida a nivel nacional y comunitario y concedida a una sola finca o pago.

Publicó varios libros: Entender de Vino (1999, Ed. Martínez Roca); y Oleum (2012, Hoffman & Campe y Random House Mondadori), que fue premiado como el Mejor libro de Gastronomía a nivel mundial en mayo de 2014 en Pekín y en julio de 2014 recibió el Premio Nacional de Gastronomía 2013 a la mejor publicación en España.

Cofundador del Club Siglo XXI y presidente del Círculo Español del Lujo Fortuny, fue nombrado Hombre del Año del sector del vino por la revista Guía Peñín Magazine, Verema y las revistas Gourmet (Suecia) y Der Feinshmeker (Lifetime Achievement).

Falcó era Presidente de Pagos de Familia Marqués de Griñón, S.A., propietaria de Dominio de Valdepusa y de Viñedos del Rincón, S.A. Junto a su hija Xandra realizó una ampliación de capital en su empresa y la convirtió en la nueva consejera delegada de la compañía.







Comentarios 1

#1
21-03-2020 / 12:16
nicaso
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No sé que otras enfermedades pudieron dar al traste con la vida de este hombre. Días pasados compré alguna botella de sus excelentes vinos que tengo guardadas como un tesoro para poder aliviar esta nefasta cuarentena. No sé si una copita de su vino podría conservar su salud pero espero que lo haga con la mía.

Descanse el paz amigo