elEconomista.es

Carlos Falcó, de 83 años, ingresado grave en la Fundación Jiménez Díaz por coronavirus

19/03/2020 - 21:02

Carlos Falcó, de 83 años, está ingresado en el hospital y su estado es delicado después de haber dado positivo en coronavirus, tal y como aseguran a Informalia distintas amistades del marqués de Griñón.

El marqués de Griñón está "grave", de acuerdo con la las fuentes consultadas, hasta el punto de que "varios miembros de su familia han sido ya avisado" de la situación, aseguran desde el centro hospitalario en el que también se encuentran  ingresados Esperanza Aguirre y su marido, o el ex presidente del Real Madrid Lorenzo Sanz, también contagiados.

Cinco hijos y cuatro mujeres

El padre de Tamara Falcó y ex marido de Isabel Presyler ha tenido cuatro mujeres y cinco hijos. Carlos Falcó estudió ingeniería agrónoma en la Universidad de Lovaina y completó su formación en la universidad de California. Amigo íntimo de don Juan Carlos desde la infancia, el aristócrata contrajo matrimonio por primera vez con Jeannine Girod en 1963. Se casaron cuando el marqués estudiaba en Estados Unidos. Allí nació su primogénito, Manuel (54) y en España lo hizo Sandra, que este año cumple 52 año. Con Jeannine estuvo 7 años. Pero después ella le cambió a Falcó por Ramón Mendoza. El divorcio se oficializó con la nulidad en 1971 y Carlos consiguió se quedó con la custodia de los niños.

Lea también: Esperanza Aguirre y su marido, ingresados por coronavirus

De Cristina Onassis a Isabel Preysler

Falcó tonteó entonces con Cristina Onassis, quien se enamoró de él, aunque él tuvo que rechazarla. Isabel Preysler le robó el corazón. Se conocieron en una proyección privada de Fiebre del sábado noche y un mes después, a pesar de que ella continuaba casada con Julio Iglesias, Griñón le pidió matrimonio. El 23 de marzo de 1980 se casaron y un año después nació Tamara (38).

Preysler aguantó un tiempo la tranquilidad del campo, pero pronto comenzó a acudir sola a cenas en Madrid, ya que al marqués le aburría la vida social. En una de esas cenas conoció a Miguel Boyer. 

Esther Doña, su esposa más joven

Falcó se casó después con Fátima de la Cierva (59). Bisnieta del duque del Infantado, sus raíces aristocráticas y su perfil discreto encajaron a la perfección con el marqués de Griñón. Los 22 años que les separaban no fueron un impedimento para celebrar su boda en 1993.

En 1994 llegó Duarte, que en la actualidad está centrado en la lucha pro-vida e intenta promover formas diferentes de educación tras confesar que padece un Transtorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Tres años después nació Aldara, la hija pequeña del marqués.

En 2011 rompió con Fátima pero su separación no se conoció hasta tres años después. Luego se casó con Esther Doña, que tiene 42 años menos que Carlos.

Una economía limitada

Este conocido aristócrata siempre ha tenido más títulos que fortuna. Empeñado hace casi 50 años en convertirse en bodeguero, una vocación que le venía de sus estudios de ingeniero agrónomo y su pasión por el campo, consiguió crear sus propios viñedos, pero durante su matrimonio con Isabel Preysler ya se habló –y publicó- que la filipina había tenido que hacerle un préstamo (que no donación), para sacar adelante el negocio.

Mientras estuvo casado con Fátima de la Cierva, la tercera de sus esposas, la situación económica del matrimonio tampoco era muy boyante. La finca El Rincón (con palacio incluido, donde vivían) requiere un mantenimiento muy caro, así que se limitaron a reparar lo más esencial y a mantener habitables solamente algunas habitaciones.

De Esther Doña no puede decirse que haya aportado fortuna a Carlos Falcó y ni siquiera prudencia económica. Además de amor, la malagueña ha encontrado junto al marqués un tren de vida que nunca pudo ni soñar y disfruta de las relaciones sociales de altísimo nivel que tiene su marido desde la cuna y del título nobiliario de un Grande de España.

Doña ha conseguido finalmente ser marquesa consorte pero nunca ha podido integrarse realmente en una alta sociedad que examina con lupa sus carencias, su cultura y su pasado.

Distanciado de sus hijos

Este cuarto matrimonio ha supuesto sino la ruptura total de Carlos Falcó con sus hijos sí un alejamiento que parece irreversible. El mayor, Carlos, un brillante y exitoso ejecutivo, nacido de su primer matrimonio con Jeannine Girod, se ha visto obligado a ayudar económicamente a su padre, aumentando su participación como accionista del negocio de los vinos y aceites, hasta el punto que podría ser él mismo más propietario que su padre en los negocios familiares.

Esther Doña, más joven que sus 'hijastros mayores', nunca ha conseguido que los herederos de su marido se hagan una foto junto a ella. Los dos últimos, Duarte y Aldara, hijos de Fátima de la Cierva, también le han acabado dando la espalda y abandonaron El Rincón (donde llegaron a convivir con su padre y Esther Doña) por diferencias insalvables con la nueva marquesa, incluida pelea verbal de alto voltaje.

Tampoco las relaciones entre los actuales marqueses son tan idílicas como asegura Esther Doña en las exclusivas que tiene pactadas con Hola. Gente cercana a los Falcó cuenta que la madre de Esther se ha instalado con su hija en el primer piso del desvencijado palacio de El Rincón, mientras Falcó está en el primero, ocupando madre e hija la habitación de la joven Aldara sin su consentimiento, lo que provocó la marcha de la casa de la última hija del marqués.

Su hermano Duarte, el único que mantuvo cierta armonía con Esther, también se ha alejado de su padre y vive en Madrid junto a su madre y su abuela. A los 83 años, Carlos Falcó lucha por ganar su batalla más importante, la que libra contra la pandemia.







Comentarios 0