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Los Oscar recordarán a Kirk Douglas, eterno gladiador del Hollywood clásico

6/02/2020 - 2:18

Actor de origen humilde, Kirk Douglas fue el gladiador por excelencia de Hollywood, donde se consagró gracias a su gesto duro y voz grave con películas heroicas como Espartaco (1960) o dramáticas semblanzas como El loco del pelo rojo (1956).

Compañero de fatigas de Burt Lancaster, otro emblemático galán de la gran pantalla, el padre de Michael Douglas se ganó su camino hacia el estrellato tras ejercer de camarero, jardinero, conserje y luchador profesional, mientras se pagaba los estudios de arte dramático. Su muerte este miércoles, a los 103 años, supone decir adiós al último superviviente de la edad de oro de Hollywood, a cuatro días de la entrega de los Oscar, que le rendirán un pequeño homenaje.

El longevo intérprete nació en el seno de una familia de emigrantes rusos judíos un 9 de diciembre de 1916 en la localidad neoyorquina de Amsterdam con el nombre de Issur Danielovitch Demsky, un apelativo que cambiaría en su época estudiantil a Isadore Demsky antes de pasar a ser conocido como Kirk Douglas.

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El actor, que en sus últimos años de vida publicó varios libros, entre ellos su autobiografía (El hijo del trapero, 1988), dio sus primeros pasos profesionales con pequeños papeles en Broadway justo en los años previos al inicio de la II Guerra Mundial, donde fue llamado a filas y sirvió en la Marina de EE.UU.

Las heridas sufridas en batalla le retiraron antes de tiempo del frente y en 1943 retomó su empeño artístico en el teatro, donde tuvo relativo éxito con la comedia Kiss and Tell. Fue la actriz Lauren Bacall, a la que había conocido en la escuela de interpretación, quien le recomendó a un productor cinematográfico y en 1946 hizo su debut en Hollywood con El extraño amor de Martha Ivers, cinta protagonizada por Barbara Stanwyck.

Dos años más tarde realizó el primero de sus siete trabajos con Lancaster (Al volver a la vida), quien por aquel entonces ya era una estrella del celuloide. Esa relación de los dos tipos duros dio como frutos títulos como Duelo de titanes (1957), El discípulo del diablo (1959), El último de la lista (1963), Siete días de mayo (1964), Victoria en Entebbe (1976) y un último reencuentro en 1986 con Otra ciudad, otra ley.

Douglas, con su característico hoyuelo en la barbilla, no necesitó de la complicidad de su colega Lancaster para ganarse a crítica y espectadores. El actor fue tres veces candidato a los Oscar a lo largo de su carrera, aunque solo recibió una estatuilla honoraria en 1996 por sus papeles en Champion (1949), The Bad and the Beautiful (1952) y Lust for Life (1956), una de sus películas de referencia en la que interpretaba al pintor holandés Vincent van Gogh.

De personalidad emprendedora, decidió moverse por libre en la meca del cine cuando aún primaba el 'star-system' dirigido por los grandes estudios y fundó su propia compañía, Bryna Productions (1955), para realizar películas que le tuviesen como protagonista. Así llegaron Senderos de gloria (1957) o Espartaco (1960), filme épico sobre un esclavo que se convierte en gladiador y organiza una revuelta en contra del imperio romano. Esa cinta, en la que también trabajaron Laurence Olivier o Peter Ustinov, obtuvo cuatro Oscar y se convirtió en la seña de identidad de la carrera de Douglas, elevado ya al estatus de estrella mundial.

Después vinieron El último atardecer (1961) con Rock Hudson, ¿Arde París? (1966) junto a Jean-Paul Belmondo, Camino de Oregon (1967) con Robert Mitchum, o Ataque al carro blindado (1967) mano a mano con John Wayne.

En la década de los 70 continuó muy activo y estrenó en la gran pantalla una docena de títulos, como El día de los tramposos (1970) o La luz del fin del mundo (1971), y continuó con algunas producciones más en los 80.

Su estado de salud se deterioró gravemente en febrero de 1991, cuando sufrió un accidente de helicóptero, lo que le obligó a estar postrado en cama durante cuatro años con fuertes dolores de espalda.

Una trombosis que sufrió en 1996 y le paralizó su lado izquierdo terminó casi por alejarle del cine, donde volvió junto a su amiga Lauren Bacall en 1999 con la comedia dramática Diamonds. Su último trabajo en la gran pantalla fue con Illusion (2004), aunque tuvo un breve retorno en la televisión para participar en el documental Empire State Building Murders de 2008.

Cuando superó los 100 años de edad, los Globos de Oro le rindieron un homenaje sorpresa. Subió al escenario acompañado de su nuera, Catherine Zeta-Jones, esposa de su hijo Michael, para presentar un premio, pero antes de desvelar el ganador el público se puso de pie y obsequió con un gran aplauso a la leyenda viva.

Douglas tuvo una vida sentimental intensa con romances con Debbie Reynolds, Terry Moore, Gene Tierney, Rita Hayworth, Ana María Pierangeli y Patricia Neal. Se casó dos veces. De su primer matrimonio con Diana Dill (1943-1950) nacieron dos niños: Michael, el también popular actor, y Joel Andre. En 1954 volvió a contraer matrimonio, esta vez con Anne Buydens con la que estuvo casado 65 años y tuvo otros dos hijos: Peter y Eric Anthony, quien falleció de sobredosis en 2004.







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