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Alberto II de Bélgica y la estrategia para que su hija extramatrimonial solo herede el 3 por ciento de su fortuna

Alberto II de Bélgica (85) ya temía hace unos años lo que recientemente ha determinado la justicia: que es el padre biológico de Delphine Boël (51), la hija que tuvo fuera de su matrimonio con Paola de Bélgica (82). Hace cinco años, el padre del actual rey Felipe II hizo unos cambios determinantes en su contrato matrimonial para evitar que esta hija recibiera una parte sustanciosa de la herencia cuando él muera.

Hace más de un lustro que comenzaron las intensas batallas judiciales por determinar si Alberto II era o no el padre de Delphine, la hija de la baronesa De Selys Longchamp (78), con la que él tuvo un escarceo a finales de los años 60. El rey se negó en varias ocasiones a someterse a las pruebas de ADN, recibiendo amenazas de la justicia belga para pagar multas que sobrepasaban los 5.000 euros diarios.

A tenor de lo que se avecinaba, el padre de Felipe II tomó una decisión junto a su mujer: modificar el contrato de separación de bienes con el que se casaron y pasar a bienes gananciales, que en el país belga se conoce como 'comunidad universal de bienes'. Por aquel entonces, la prensa especuló con que se trataba de un cambio motivado por los malos baches de salud que atravesaba, aunque ahora ha cobrado otro sentido bien distinto: el de proteger a toda costa la fortuna y los bienes patrimoniales del emérito de Delphine Boël.

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El nuevo contrato matrimonial establece que su mujer, Paola, tiene derecho al 75% de su fortuna cuando él muera, mientras que sus hijos, el rey Felipe II (59), Astrid (57), Lorenzo (56) y ahora Delphine, se repartirán el 25% restante de la herencia.

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No obstante, este 25% no se repartirá de forma igualitaria, puesto que en el nuevo contrato le han dado expresa prioridad a los hijos nacidos dentro del matrimonio. Así, la pequeña del rey emérito no recibirá el 6'25% que le corresponde tras hacer la división a partes iguales, sino que se tendrá que conformar tan solo con un 3%. Además, Boël no ocupará ningún lugar en la línea sucesoria de la monarquía, puesto que la Constitución belga establece que solo los descendientes "directos, naturales y legítimos" podrían acceder al trono.

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