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La infanta Cristina dice adiós a La Caixa después de 26 años en la fundación de la entidad

28/01/2020 - 9:50

La infanta Cristina quiere quedarse a vivir para siempre en Ginebra, donde se instaló con su marido y sus hijos en septiembre de 2013. De ahí que La Caixa y la Fundación Aga Khan hayan llegado a un acuerdo para que la hermana de Felipe VI abandone la entidad catalana y se centre en la fundación que lleva el nombre del gran amigo de su padre, el rey don Juan Carlos.

El patronato de la fundación La Caixa acordó en diciembre la salida de la mujer de Iñaki Urdangarin, que abandona tras un año de negociaciones. A partir de ahora trabajará solo para la Fundación Aga Khan. La relación laboral de doña Cristina con La Caixa empezó en octubre de 1993.

El acuerdo, adelantado por Silvia Taulés en Vanitatis, fue tomado en una reunión del patronato de la Fundación Bancaria La Caixa, celebrada el pasado 12 de diciembre. Sin embargo, aún no hay fecha definitiva para que la infanta Cristina abandone definitivamente su puesto. La hija de don Juan Carlos desempeña su papel al frente del área internacional de la Obra Social de la entidad.

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Esta vinculación laboral era la razón por la que la hermana de Felipe VI debía viajar con cierta regularidad a Barcelona, ciudad en la que vivió junto a su marido y sus hijos en el palacio de Pedralbes, que tuvieron que vender. Cuando se haga efectiva su salida de la entidad, la hija del rey Juan Carlos no tendrá que volver a la Ciudad Condal, aunque sí es previsible que viaje a Madrid y Brieva, donde su marido cumple la pena de prisión. Además, la infanta también tendrá que viajar de Ginebra a Lisboa, donde la Fundación Aga Khan tiene su sede.

Un pacto del patronato de la Fundación La Caixa con la Fundación Aga Khan ha hecho posible la salida de la infanta. En diciembre se celebró una reunión de los miembros del citado órgano de dirección, formado por 14 personas, entre las que se encontraban Javier Godó, César Alierta, Salvador Alemany, Javier Solana y Shlomo Ben Ami. En el encuentro estaban también el vicepresidente del patronato, Juan José López-Burniol, y la notaria, Isabel Estapé, además de Isidre Fainé, presidente de La Caixa. El patronato también firmó ese día la marcha voluntaria de Jaume Giró al frente de la fundación.

Caso Nóos

Es sabido que desde que saltara el caso Nóos, la continuidad de la infanta en la entidad fue definida desde algunos sectores como una situación incómoda. La propia Cristina lo admitió cuando solicitó una baja temporal coincidiendo con el proceso judicial por corrupción que obligó a la infanta a sentarse en el banquillo, igual que su marido, que terminó en prisión.

A pesar de todo, la entidad siempre la apoyó, independiente del coste reputacional que pudo haber generado tener en nómina a la infanta, la mujer de un corrupto condenado en sentencia firme. Las actas de las juntas de accionistas demuestran que se pidieron explicaciones. 

New York, New York

A sus 54 años, la hija de doña Sofía apenas ha trabajado en otro sitio que no sean las fundaciones de La Caixa y la de Aga Khan. Nada más terminar la carrera de Sociología hizo prácticas en la Unesco, en París, y después se mudó a Nueva York durante seis meses, donde casi pasó totalmente desapercibida. Fue en abril de 1992, justo antes de la celebración de los Juegos Olímpicos, cuando la infanta se trasladó a Barcelona para incorporarse a la delegación catalana de la Unesco, que entonces dirigía Félix Martí. Vivió al principio en un piso en la calle Eduardo Conde, en la frontera entre Pedralbes y Sarriá, y lo compartía con Cristina Poole, hija de Fernando Poole Pérez Pardo, jefe del Cuarto Militar del rey Juan Carlos. Poco después se incorporó a la Fundación La Caixa. Zarzuela informó de que la Infanta cobraba 170.000 pesetas (unos 1.000 euros) mensuales.







Comentarios 1

#1
28-01-2020 / 21:20
talentsohw
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Otra fuga de talento en la Caixa , esto no pinta bien