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Federico y Mary de Dinamarca, en el ojo del huracán por ocultar posesiones inmobiliarias

21/01/2020 - 17:48

La acaramelada vida de Federico y Mary de Dinamarca se enfrenta a su primer escándalo por haber ocultado posesiones inmobiliarias y haberlas puesto en alquiler para obtener fondos. Por ley, la familia real danesa no puede gastar el dinero de su asignación pública fuera de sus fronteras sin permiso de la Cámara ni probablemente obtener ingresos adicionales. Ahora, la pareja ideal de la realeza, la que nunca había protagonizado un escándalo, está en el ojo de le huracán y bajo el escrutinio del Parlamento danés.

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El escándalo comenzó de forma inocente el pasado 8 de enero cuando Federico y Mary posaron con sus cuatro hijos, Christian, Isabella, Vincent y Josephine, en el primer día de clase en su nuevo internado suizo, en Verbier. Los príncipes respondieron entonces a las preguntas habituales de la prensa. Entre ellas, el lugar dónde se hospedarían ellos mientras los niños estuvieran en el colegio, ya que Mary había decidido apartarse de sus obligaciones reales para estar junto a sus hijos. Un inocente Federico contesta con naturalidad, ignorando que iba a desatar una tormenta, que se hospedarían en la casa que tienen en Verbier desde hace diez años.

¿Casa? ¿qué casa es esa? Terminada la rueda de prensa, los medios daneses comienzan a indagar sobre esta desconocida propiedad. Nadie tiene constancia de su existencia. Unos días después, Billed Bladet publica que se trata de un chalet típicamente suizo de tres plantas, con cuatro dormitorios, sauna para seis personas y una amplia terraza.

Alquileres de 10.000 euros por semana

En ese momento las redes sociales están hirviendo y se llenan de críticas contra la pareja por haber escondido la información. El asunto llega al Parlamento danés, pero un nuevo detalle agrava aún más el problema: la casa se suele poner en alquiler a través de una agencia y los príncipes cobran entre 4.000 y 10.000 euros a la semana.

Ante el escándalo, el príncipe Federico se ha visto obligado a renunciar al alquiler, ya que miembros del Parlamento han puesto en duda su legalidad. La familia real no puede gastar por ley el dinero de su asignación fuera de sus fronteras sin permiso de la Cámara.

A raíz de este descubrimiento casual se han conocido otros aspectos de la los príncipes que no les dejan en buen lugar y les aleja de su idílica imagen. Ahora los daneses saben que además Joaquín (hermano de Federico) y Marie compraron hace unos años una casa en Francia o que el castillo de Cayx, propiedad del difunto príncipe Enrique, también ha sido alquilado para ganar dinero.

Poner un límite a los príncipes

Mai Villadsen, legisladora de la Alianza Roji-Verde, partido que forma parte del Gobierno danés, ha definido la situación como "muy problemática". "Voy a preguntar en el Parlamento cuántas casas posee la familia", dijo.

Y Soren Jakobsen, escritor y periodista de la Casa Real ha apuntado que que "el heredero no debería ser propietario privado. Obtiene su renta del Estado, y eso debería cubrir sus gastos". Jakobsen cree que el primer ministro debería intervenir "para poner un límite sobre lo que el príncipe puede hacer".

Todavía siguen muchas preguntas en el aire que los daneses se hacen y la Casa Real se niega a contestar: ¿Por qué lo han mantenido oculto? ¿Tienen alguna propiedad en Australia? ¿Tienen más propiedades en Francia aparte de la casa de Francia y el castillo de Cayx? ¿Tienen otros negocios o ingresos ocultos? ¿Cuánto ha ganado la pareja con el alquiler de su casa en Verbier?

De las respuestas a estas preguntas dependen las medidas que el Parlamento danés pueda tomar con respecto a los príncipes y a la propia familia real.







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