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Isabel II se pone en modo Terminator con Harry y Meghan e impone un Megxit duro

19/01/2020 - 12:27

Soyonara, baby, o hasta la vista, baby es la frase que el actor Arnold Schwarzenegger utilizó en 1991 en Terminator y es perfecta para explicar por qué Isabel II, a sus 93 años, ha actuado como Terminator después de la petición de su nieto de "dimitir" de la Familia Real y vivir donde le apetezca: o sea, estamos ante un Mexit duro.

Los acuerdos para que los Sussex se independicen se conocieron este sábado, como ya adelantamos. Harry y Meghan se han salido con la suya pero las condiciones impuestas por la abuela Isabel tienen serios inconvenientes. No debemos dejarnos engañar por las formas sino examinar el el fondo, dicen algunos columnistas británicos.

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En efecto, el tono de la reina en el comunicado del sábado es amable pero aunque Isabel II asegura que Meghan y Harry serán siempre "miembros muy queridos de la familia real". Respecto de la mujer de su nieto (y madre hasta ahora de uno de sus bisnietos), The Queen ha sido cariñosa en las palabras y hasta conciliadora, pero toda la prensa inglesa coincide en que la duquesa será recordada para la historia como la actriz que apartó al príncipe Harry de la Casa Real.

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¿Degradado?

Desde esta primavera dejarán de ser tratados como príncipes, es decir, pierden el tratamiento de Alteza Real, lo que les sitúa formalmente fuera de la realeza. Pero seguirán siendo celebrities de por vida, igual que su hijos, y los que vengan, y hasta seguirán siendo royals. Eso implica que las cámaras les perseguirán eternamente, y sin duda la Corona velará por sus intereses y cuidará de su seguridad, ya que por supuesto son objetivos potenciales de terroristas y demás peligros por cuando, sea cual sea su estatus, hacerles daño sería hacer daño a la Casa Real británica. Otro visible castigo es que Harry será despojado de su rango militar y su historial como soldado en Afganistán y en The Army se lo traga el Megxit.

¿Sin paga?

Aparte de la pérdida del 'principado', el aspecto más importante que define la decisión tomada por Isabel II tras sus conversaciones con las partes, incluidos representantes del Gobierno de Su Majestad, es el de retirar los fondos públicos a Harry, lo cual implica además que paguen más de dos millones de euros de la reforma de su casa de Frogmore. Sin embargo, aún le queda al príncipe la paga de su padre, que es privada, y depende de lo que decida el príncipe de Gales. Además, el patrimonio del duque de Sussex supera como mínimo los 25 millones de euros, y la fortuna de Meghan se estima en al menos otros cinco millones. 

El potencial de la Marca Sussex

No obstante, y a pesar de ser privados de tan importante inyección económica, es previsible que los Sussex, que son una marca (y una buena marca, según coinciden los expertos), pueden construir otro imperio, no tan grande como el británico pero sí muy oneroso, un imperio económico de dimensiones descomunales

Seguridad

Queda en el aire y sin definir por completo la seguridad y la protección con que van a contar los Sussex. Nos referimos a la que pagan los fondos públicos, tanto británicos como los de aquellos países como Canadá o en donde residan en el futuro. Y la cuenta ni es barata. La cuestión de la protección no se ha difundido al cien por cien, precisamente porque la discreción en este asunto, obviamente, es esencial. Desde luego, además de aquellas ayudas que las instituciones aporten y paguen con dinero de los contribuyentes debarán ser al menos cuantificadas, y además Harry y Meghan siempre podrán añadir a su servicio seguridad privada, que paguen ellos. Nadie duda de que dejar de ser príncipes no les exonera de las amenazas a las que seguirán expuestos.







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