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Demi Moore cuenta los tríos sexuales, las borracheras y su vida con Ashton Kutcher

16/01/2020 - 17:31

Demi Moore y Ashton Kutcher se emborracharon, se drogaron, se amaron, gozaron y sufrieron hasta que cortaron tras seis años de matrimonio. La actriz, 16 años mayor que su ex marido, y publica sus memorias, tituladas Inside Out. Mi historia. 

La intérprete de Ghost lo cuenta todo o casi todo: las infidelidades de su marido, los tríos sexuales; cómo se fue deslizando poco a poco hacia el consumo abusivo de alcohol y medicamentos y cómo se produjo la ruptura definitiva tras el último engaño de Ashton. Informalia adelanta el testimonio de la actriz.

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Cuenta Demi Moore que cuando estaba trabajando en el rodaje de una película en Nueva York, saltó la noticia de que Ashton se había acostado con una chica de 21 años que había conocido en una bolera. "Se acercó a él y le pasó una servilleta con su número de teléfono escrito. Me pareció repugnante. Y saber que él le había seguido el juego me sentó como una patada en el estómago, como si me estuviera diciendo «jódete»", relata la actriz.

"El desliz de Ashton con esa chica había sido un toque de atención bastante evidente. Durante ese año me dediqué en cuerpo y alma a reparar y enderezar nuestra relación. Hacía más de diez meses que no probaba una gota de alcohol. Empecé a centrarme en mis propios proyectos (...) Ashton, por su parte, estaba a punto de empezar otra serie de televisión, Dos hombres y medio, que iba a paliar parte de su ansiedad financiera después de la crisis de 2008", escribe Demi Moore.

La pareja intentó, pese a todo, mantener la relación. "Pero no sirvió de nada. No quería mantener relaciones sexuales conmigo. Ni siquiera quería tocarme. Ya había tomado una decisión y la había asumido. Yo, en cambio, seguía sumida e implicada en el matrimonio, pero estaba sola. Necesitaba comprender qué estaba ocurriendo en mi vida, porque así podría perdonarlo, superarlo, convivir con ello. Pero su comportamiento me confundía, me desconcertaba. Le pedí que no hiciera las maletas. Estuvimos de acuerdo en mantener lo ocurrido entre nosotros; y también acordamos no estar con otras personas hasta que resolviéramos el tema".

Pero una nueva infidelidad se filtró a la prensa: "Estaba en una habitación del Crosby Hotel y me llegó una alerta de Google al teléfono: «Ashton Kutcher, captado». Al principio creí que el titular se refería al incidente del año anterior. Sin embargo, en cuanto abrí el enlace, me di cuenta de que eran noticias frescas. Según el artículo, había ocurrido el fin de semana de nuestro aniversario, justo la noche que había pasado en San Diego celebrando la despedida de soltero. También aparecía el testimonio de una joven rubia que repetía, al pie de la letra, las frases seductoras que solía utilizar Ashton. Se me revolvió el estómago. Conocía muy bien esas palabras. La chica no estaba mintiendo. «¿No estás casado», le había preguntado a Ashton, a lo que él respondió que estaba separándose", dice Demi.

"Lo admitió sin andarse con rodeos. Sabía que tenía que colgar y atravesar la alfombra roja y rezar para que esa información todavía no se hubiera divulgado y para que ningún reportero me pusiera un micrófono en la cara y me preguntara cómo estaba después de que mi marido, con el que llevaba seis años casada, se hubiese tirado a una chica de 21 años con la que había disfrutado de un baño en un jacuzzi el mismo fin de semana de nuestro aniversario. Pensé que si eso ocurría, vomitaría en mitad de la alfombra", continúa Moore.

Una semana después de su 49 cumpleaños, el 11 del 11 del 2011, Ashton hizo las maletas y se marchó de casa.

Tríos sexuales

"Hacía malabares para intentar cambiar y convertirme en la mujer que quería como esposa. Antepuse sus deseos a los míos. Él no me pidió que lo hiciera, por supuesto. Pero eso fue lo que hice porque así lo había aprendido de mi madre, y de su madre antes que ella. Quería que ese matrimonio funcionase y estaba dispuesta a hacer lo que fuese para lograrlo: pasaría por el aro, implicara lo que implicara. Cuando él me confesó que fantaseaba con incluir a una tercera persona en nuestra cama, no me negué. Y no lo hice porque quería demostrarle que podía ser una mujer divertida, despreocupada y de mente abierta".

"Introducir a terceras personas en nuestro matrimonio nos proporcionó una falsa sensación de poder y, sin lugar a dudas, una efímera sensación de emoción. Abrimos la relación a dos personas distintas, y debo decir que sus intenciones siempre fueron buenas; se mantuvieron en su lugar y jamás cruzaron el límite de nuestra intimidad. Sé que podría ponerme en contacto con cualquiera de esas dos personas y empezar una bonita amistad; una, de hecho, se ha casado y tiene un crío. Eran buena gente, pero, aun así, fue un error. Una de las ideas principales de la monogamia es que alguien está dispuesto a sacrificar otras cosas por estar contigo y, por lo tanto, ocupas un lugar muy especial en su vida, un lugar que te pertenece a ti y solo a ti. Pero en cuanto una tercera persona entra en la relación, ese lugar sagrado que tenías reservado para ti empieza a peligrar".







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