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María Teresa Campos y la brutal bronca que provocó su ruptura con Bigote Arrocet: "Se puso como una fiera conmigo"

8/01/2020 - 13:40

La relación entre María Teresa Campos y Bigote Arrocet vivió su capítulo más dramático el pasado 29 de noviembre, día que el cómico chileno cumplía 70 años. Fue el principio del fin, según ha reconocido la veterana presentadora en la exclusiva que ofrece en Hola este miércoles y por la que ha cobrado "casi 35.000 euros", según reconocen fuentes de toda solvencia a Informalia.

La presentadora cuenta así cómo se produjo la discusión que propició la ruptura: "El día de su cumpleaños vinieron sus hijos. Después de apagar las velas, Edmundo me dijo: 'Mañana me voy a Málaga'. No me acordaba de que tenía un evento y le pregunté que por qué se iba. Su reacción fue: '¡Ya te lo dije!' ¡Ya te lo dije!'. No sé si sopló las velas y se le echaron los setenta encima, pero se puso como una fiera conmigo".

"Se podía haber quedado en una discusión de pareja. Le reconocí que ya me lo había dicho por teléfono. Le molestó que se lo dijera delante de sus hijos, aunque no sé por qué se puso así. ¿Quizá lo hizo a conciencia porque quería irse? No lo sé. Esa tarde se fue a recoger un premio y, cuando volvió, hizo una conexión con el programa de Arús, pero ya estaba acostada. A la mañana siguiente, cuando se arregló, pasó por mi dormitorio, porque dormíamos en cuartos separados, y me dijo: 'Teresita, me voy. Adiós'. y hasta ahora", añade Campos.

El 2 de diciembre, María Teresa recibió el fatídico mensaje de WhatsApp en el que Bigote le anunciaba su decisión de dejar la relación tras seis años de amor: "Cuando volvía a Madrid en AVE, recibo un WhatsApp suyo donde me dice que adiós, que no le buscara ni le llamara porque iba a ser peor. Entonces fui a la estación de tren porque quería que me lo dijera a la cara, no por móvil. Me senté a esperarle en la puerta del AVE, pero no vino. Llamé a su hijo para contarle lo que me había hecho y que si quería terminar la relación, que me lo dijera, pero no así.

En ese momento, la presentadora estalló y mandó al humorista un mensaje de WhatsApp en el que le dijo "de todo": "Cuando vi que no venía, cogí el teléfono. Te puedes imaginar el mensaje que le puse. Si alguien ve ese mensaje, en el que le dije de todo, que entienda que lo escribí después de todo lo que había ocurrido", recuerda.

Una semana antes de aquel duro episodio, hubo otro mensaje, esta vez escrito por María Teresa, que pudo ser el detonante de la separación. "Estuve en Barcelona, en los Ondas. Cuando volví, Edmundo se fue al Rastrillo. Gustavo (su chófer) le comentó que yo estaba sola porque la asistenta tenía el día libre y le contestó como que le daba igual, aunque sin avisar de que volvería a casa a las dos horas. Entonces le puse un mensaje diciéndole que hiciera su camino y que hiciera lo que quisiera. Yo soy justa y reconozco que no tenía que haberle escrito ese mensaje. De hecho, le dije a Gustavo que lo borrara. Luego, cuando volvió a casa, a las cinco de la tarde, me dijo que no se había borrado el mensaje", explica.

Desde el momento de la ruptura, el contacto entre ellos es casi nulo, tal y como cuenta Campos: "Ni un mensaje de feliz Navidad. Tan solo le he enviado un mensaje para decirle que tengo la casa llena de ropa suya y tiene que recogerla". Bigote se comunica con ella a través de dos personas: "Con Gustavo y con el marido de mi amiga Meli (Camacho), al que le respondió que sí. Aunque también le puso que era muy feo todo lo que yo le había dicho, refiriéndose al mensaje que le escribí cuando estaba en caliente", agrega.

Pese a lo ocurrido, María Teresa tiene bonitas palabras hacia su ex: "No estoy de acuerdo con la campaña que se ha hecho contra él. Siempre voy a hablar bien de él. Es un hombre detallista. Un día me traía un anillito y al otro, unas botas o un pantalón. Es muy manitas, siempre arreglaba las cosas que se estropeaban en casa y limpiaba el fondo de la piscina", asegura.

Ella tampoco cree que Edmundo hable mal de ella si concede una entrevista dando los motivos de la ruptura: "Como me dejó por WhatsApp, le dije de todo. Insisto en que tiene todo el derecho a hablar, pero creo que nunca va a hablar mal de mí, al igual que yo no lo voy a hacer de él. Las cosas han sucedido de esta manera y lo único que digo es que está mal que me dejara por WhatsApp. He sido muy feliz a su lado y no creo que sea mala persona", deja claro la periodista.

Durante la larga entrevista, la presentadora también se refiere a las supuestas infidelidades de Arrocet: "Lo que menos he pensado de él es en eso. Yo le conozco y nos hemos reído muchas veces hablándolo. Hasta le dije que me importaba poco si se iba con otra, porque yo haría lo mismo y ya está. No pongo la mano en el fuego por nadie", dice y añade: "Nunca me hizo dudar porque le conozco. Ahora... ¿qué puede haber pasado? Como te digo, no pongo la mano en el fuego, pero no ha sido una preocupación. Cuando ha ido a Chile, dicen que le han visto con tres mujeres. ¿Dónde están las fotos? Me da igual, lo he querido y me he sentido querida por él".

En un momento de la charla con el medio, María Teresa se rompe: "He llorado mucho, porque él era mi compañía. Mi amante, mi amigo, mi todo... Yo abría el ojo y decía...Que se vaya de la noche a la mañana... No entendía nada", dice la presentadora entre lágrimas. Terelu Campos, presente durante la entrevista, también llora. "No me creo que a él le dé igual. Hay una cosa importante que me puso en el último mensaje: 'No soporto que me humilles más' ¿Por qué dice que le humillo? Puede ser por los mensajes de móvil, porque siempre decía riéndose que él no existía y que me cuidaran".

Campos, que cierra "definitivamente la puerta de la reconciliación", ha pasado unas complicadas Navidades. En estas fechas, eso sí, ha recibido el apoyo de sus familiares y amigos. La presencia de Rocío Carrasco y su marido, Fidel Albiac, en Nochevieja le supuso una gran felicidad: "La gran alegría de Fin de Año ha sido ver a Rocío y Fidel. A ella la he llegado a ver muy mal y pensar... un día van a hacer un mal tan grande... No quiero ni decirlo. Pero ella estaba guapísima, y Fidel también, que le adoro", cuenta María Teresa, a lo que su hija responde: "Rocío hizo un esfuerzo muy grande para que mamá la viera bien", antes de apuntar: "Ha pasado meses terribles".

Tras estas difíciles semanas, la veterana presentadora pretende volver a la televisión con nuevos retos profesionales y vender su mansión, en la que compartió tantos buenos momentos con Bigote. "Ni hay comprador ni se le espera. El otro día llamó una persona, pero le he dicho que esperara, que hay otro señor que la quiere (...) Me gustaría estar cerca de mis hijas. La idea es estar una en un ático, otra en un piso y otra en otro, pero cada una en su casa", explica Campos, que finaliza asegurando que su economía no es tan mala como se dice en los medios: "He trabajado muchísimo para resolverme mi futuro y no ser una carga para mis hijas. No he despedido a mi chófer Gustavo, que es como un hijo. Y tengo mi Maserati Quattroporte, aunque también dijeron que me había deshecho de él. Como tenía un contrato de cadena de dos años hasta abril, no he podido hacer otras cosas de trabajo. También he tenido ayuda de Edmundo y lo hemos resuelto bien. Gracias a Dios, tengo de todo. He trabajado muchos años y lo he invertido aquí, que son dos casas en una. Se unen por una galería. Podría separarlas y vender una o alquilarla", sentencia.







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