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Karlos Arguiñano, rico 'con fundamento': tiene un patrimonio de más de tres millones de euros

En los años 80, Karlos Arguiñano era un cocinero al borde de la quiebra que tuvo que emplear mucha imaginación para sacar adelante su restaurante-hotel en Zarautz, el Hotel KA, para evitar la ruina. Llegó a acumular deudas de más de 250 millones de pesetas, un fortunón en la época, y cuando parecía que todo estaba a punto de terminar, comenzó, en realidad, su fulgurante carrera hacia la fama y el éxito. El golpe de suerte se lo dio TVE y su nuevo programa de televisión, con el que alcanzó un éxito sin precedentes.

Gracias a su natural simpatía, gracejo cercano y chistes de segunda, Arguiñano puso en marcha su productora, saneó el restaurante y se convirtió en un cocinero mediático con el que muchos españoles tuvimos la oportunidad de cocinar "con fundamento".

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A partir de 1991, Arguiñano ya no volvió a vivir con estrecheces. Sus sucesivos programas en TVE, Antena 3 o Telecinco alcanzaban grandes cuotas de audiencia y los ingresos se dispararon. A ello habría que sumar sus más de 60 libros de recetas y otros negocios, como la pelota vasca, se equipo de motos o las casas de apuestas.

Tanto es así que recientemente ha declarado un patrimonio de más tres millones de euros. Los ingresos brutos derivados de su actividad ascienden a cinco millones anuales, aunque el beneficio neto no pasa de los 50.000 euros por el alto coste de los gastos de personal y proveedores. Más que suficiente para sostener a la numerosa familia que ha formado con su esposa de toda la vida, María Luisa Ameztoy, conocida familiarmente como Luisi.

El cocinero ha sabido aprovechar y gestionar con tino un golpe de suerte único. Pero ya se sabe, que para que la fortuna te escoja hay que darle facilidades. Y él se las dio.

Arguiñano sustituyó al único programa de la televisión de entonces, Con las manos en la masa, de la cantante de Vainica doble, Elena Santoja. Ella reclamaba un porcentaje de los ingresos publicitarios de su espacio y fue sustituida de urgencia por un desconocido cocinero vasco que contaba chistes, cocinaba como las madres de toda la vida y tenía el don de meterse a la audiencia en el bolsillo. Los principales ingredientes que conforman la receta del éxito.

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