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La reina Isabel II recibe una herencia de 50 millones de libras y debe utilizarla para comprar un yate

La reina Isabel II tiene que comprarse un yate. Así lo dejó escrito Donald Glover, Vicealmirante de la Marina Real Británica, que falleció el pasado mes de septiembre a los 90 años. En su testamento, explicó que dejaba 50 millones de libras para la monarca británica, que debe utilizar para comprarse un yate.

La historia viene de lejos. En 1997, la familia real británica se quedó sin su emblemático Royal Yatch Britannia, que estuvo a su disposición durante 44 años. El primer ministro británico de entonces, Tony Blair, les prohibió utilizarlo para recortar en gastos públicos. Desde este momento, el famoso yate es una atracción turística que se puede visitar en el puerto de Edimburgo, donde se encuentra atracado.

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El último deseo de Donald Glover antes de morir fue ponerle fin a esta situación. La relación entre el almirante y la familia real británica era muy estrecha, pues fue la propia Isabel II la que le otorgó el prestigioso título de Vicealmirante en Windsor. Además, hacía muy buenas migas con el marido de la reina, Felipe de Edimburgo; con el eterno heredero al trono, Carlos; y con el príncipe Andrés. 

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Por ello, Glover destinó gran parte de su patrimonio a la abuela de Guillermo y Harry, que por expreso deseo del almirante tendrá que emplear en adquirir un nuevo y flamante yate. Por el momento no ha llegado respuesta pública de la Casa Real Británica, por lo que se desconoce si finalmente cumplirán con la última voluntad de Glover.

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